El documento describe la organización bíblica de la iglesia local según el Nuevo Testamento. Explica que cada iglesia debe tener ancianos para liderar, diáconos para ayudar en tareas materiales, y evangelistas para iniciar nuevas congregaciones. Cada miembro tiene dones para servir, siguiendo el ejemplo de Cristo. La autoridad de los líderes solo se extiende a su propia congregación independiente.