El documento divide a los hombres en tres categorías: el hombre natural, el hombre carnal y el hombre espiritual. El hombre natural vive según lo natural y no puede entender las cosas espirituales. El hombre carnal ha nacido de nuevo pero vive de forma carnal y no madura espiritualmente. El hombre espiritual crucifica continuamente los deseos carnales, entiende los deseos de Cristo y es guiado por el Espíritu Santo.