El autor describe su experiencia en un campo de trabajo en la Casa de la Misericordia de Alcuéscar. Pasó un fin de semana ayudando a los residentes, muchos de los cuales no tenían a nadie más. Se sintió gratificado al ver las sonrisas y la gratitud de los residentes por su compañía. La experiencia le enseñó a valorar más lo que es realmente importante en la vida y a apreciar a aquellos que dedican sus vidas a ayudar a los demás.