La mainboard ha evolucionado desde 1947 con el invento del transistor, permitiendo la miniaturización de circuitos electrónicos. Una mainboard moderna contiene componentes clave como el zócalo de la CPU, ranuras de memoria RAM, chipset para gestionar transferencias de datos, CMOS para almacenar configuraciones, conectores de alimentación y entrada/salida, y slots para tarjetas de expansión. La BIOS y pila de la CMOS permiten que la mainboard retenga configuraciones cuando no está encendida.