Este documento discute la postura bíblica sobre maldecir. Resume que la Biblia en varios textos exhorta claramente a los creyentes a no maldecir, y que hacerlo puede arruinar tu vida espiritualmente. Además, advierte sobre falsos profetas que instan a la iglesia a maldecir, lo cual está prohibido y debilita su autoridad. En cambio, la Biblia enseña a orar y ayunar para romper cadenas del pasado, no a maldecir.