El manierismo, un estilo artístico que surgió en 1530, se caracteriza por un enfoque estilizado y subjetivo en la arquitectura, donde los elementos arquitectónicos se multiplican sin cumplir funciones prácticas. A diferencia del clasicismo, los edificios manieristas buscan agudeza y sorpresa, presentando composiciones que a menudo desafían las normas de la arquitectura renacentista. Ejemplos destacados incluyen el Palacio del Te, la Villa Redonda y el Palacio Farnese, cada uno con características únicas que reflejan el conflicto entre la obra humana y la naturaleza.