Este documento ofrece consejos para iniciar y dirigir un ministerio de drama y pantomima cristianos. Explica que el director debe ser un buen líder espiritual y tener una visión clara. También destaca la importancia de los ensayos y la preparación espiritual de los participantes, quienes deben servir como ejemplos cristianos. El objetivo final es utilizar el arte dramático para compartir el evangelio de forma creativa.