María vivía en Nazaret y fue escogida por Dios para ser la madre de Jesús. Aceptó este rol y dio a luz a Jesús en un pesebre en Belén. Acompañó a Jesús en su ministerio y estuvo presente durante su crucifixión y muerte. Después de la resurrección de Jesús, María fue llevada al cielo donde Dios la coronó como reina y desde allí cuida de todos nosotros.