Marsella es la segunda ciudad más poblada de Francia, fundada por colonos focenses en el 600 a.C. como colonia comercial. Tras la revolución francesa adoptó su nombre actual. Ubicada en el sur de Francia, posee un clima mediterráneo cálido y cuenta con importantes monumentos históricos como la Basílica de Notre-Dame de la Garde y el Castillo de If, descrito en la novela El Conde de Montecristo.