•Víctor Merchán    •Fabián Orozco
             •David Solórzano   •Jorge Torres
Paralelo 8   •Ufredo Molina     •Isaac Loor
Informar es proporcionar noticias y nociones.
Estar informado incluye acontecimientos y
saberes. Aun así, debemos puntualizar que
información no es conocimiento. Por sí
misma, la información no lleva a comprender
las cosas: se puede estar informadísimo de
muchas cuestiones, y a pesar de ello no
comprenderlas. Es correcto, pues, decir que la
información da solamente nociones, lo cual no
es negativo: también el llamado saber nocional
contribuye a la formación del homo sapiens.
Pero si el saber nocional no es de
despreciar, tampoco debemos sobrevalorarlo.
Por subinformación entiendo una información
totalmente insuficiente que empobrece
demasiado la noticia que da, o bien el hecho de
no informar, la pura y simple eliminación de
nueve de cada diez noticias existentes. Por
tanto, subinformación significa reducir en
exceso. Por desinformación entiendo una
distorsión de la información: de noticias
falseadas que inducen a engaño al que las
escucha. En concreto, la subinformación y la
desinformación tienen zonas de superposición
y traspasan la una a la otra. Pero esto no nos
impide que podamos analizarlas por separado.
La difusión de la información aparece con el periódico.
Pero lo que llamamos propiamente información de masas se
desarrolla con la radiofonía. El periódico excluye eo ipso al
analfabeto, mientras que la locución de la radio llega también
a los que no saben leer ni escribir. A esta extensión
cuantitativa le puede corresponder un empobrecimiento
cualitativo. Pero siempre existirá una diferencia entre el
periódico y la radio: como la radio habla también para los que
no leen, debe simplificar más y debe ser más breve, al
menos en los noticiarios. Aun así se puede decir que la radio
complementa al periódico.
La televisión informa más que la radio, en el
sentido de que llega a una audiencia aún más
amplia. Pero la progresión se detiene en este
punto, porque la televisión da menos
información que cualquier otro instrumento de
información. Además, con la televisión cambia
                                                  Durante algún tiempo los noticieros de
radicalmente el criterio de selección de las
                                                  televisión    eran     fundamentalmente
informaciones. La información que cuenta es
                                                  lecturas de estudio. Después alguien
la que se puede filmar mejor; y si no hay
                                                  descubrió que la misión de la televisión
filmación no hay noticia. No se la ofrece, pues
                                                  es “mostrar” las cosas de las que habla.
no es “video-digna”.
                                                  Y este descubrimiento señala el inicio de
                                                  la degeneración de la televisión, porque
                                                  limita la televisión a lo cercano (a las
                                                  aldeas cercanas) y deja al margen las
                                                  localidades y los países problemáticos o
                                                  a los que cuesta llegar con un equipo de
                                                  televisión.
Todo el mundo habrá observado que en la televisión son cada vez más abundantes las
noticias locales y nacionales y cada vez más escasas las noticias internacionales. Lo peor
de todo es que el principio de que la televisión siempre tiene que “mostrar”, convierte en
un imperativo el hecho de tener siempre imágenes de todo lo que se habla, lo cual se
traduce en una inflación y en un abuso de imágenes.
La obligación de “mostrar” genera el deseo o la exigencia de “mostrarse”. Esto produce el
pseudo-acontecimiento, el hecho que acontece sólo porque hay una cámara que lo está
rodando, y que de otro modo no tendría lugar. El pseudo-acontecimiento es, pues, un
evento prefabricado para la televisión y por la televisión.
El nivel al que ha descendido nuestra televisión se debe fundamentalmente a un personal que
tiene un nivel intelectual y profesional muy bajo. La información televisiva se podría organizar
mucho mejor.


                                      El hombre de la cultura escrita y, por tanto, de la era de los
                                      periódicos leía, por ejemplo, alrededor de quince
                                      acontecimientos diarios significativos –nacionales o
                                      internacionales- y por regla general cada acontecimiento se
                                      desarrollaba en una columna del periódico. Este noticiario
                                      se reduce al menos a la mitad en los telediarios; y con
                                      tiempos que a su vez descienden a 1 ó 2 minutos. La
                                      reducción-compresión es enorme: y lo que desaparece en
                                      esa compresión es enorme; y lo que desaparece en esa
                                      compresión es el encuadre del problema al que se refieren
                                      las imágenes.
La CBS, una de las grandes cadenas de televisión, ha comentado tranquilamente: “es
simplemente una cuestión de preferencia de los espectadores. El índice de audiencia
aumenta con acontecimientos nacionales como terremotos o huracanes”.

El hecho de informarse requiere una inversión
de tiempo y de atención; y llega a ser
gratificante sólo después de que la información
almacenada llega a su masa crítica.
Análogamente, el que ha superado el “umbral
crítico”, en lo que se refiere a la política y a los
asuntos internacionales, capta al vuelo las
noticias del día, porque comprende enseguida el
significado y las implicaciones.


Si las preferencias de la audiencia se concentran en las noticias nacionales y en las
páginas de sucesos es porque las cadenas televisivas han producido ciudadanos que se
interesan por trivialidades.

Menos Informacion

  • 1.
    •Víctor Merchán •Fabián Orozco •David Solórzano •Jorge Torres Paralelo 8 •Ufredo Molina •Isaac Loor
  • 3.
    Informar es proporcionarnoticias y nociones. Estar informado incluye acontecimientos y saberes. Aun así, debemos puntualizar que información no es conocimiento. Por sí misma, la información no lleva a comprender las cosas: se puede estar informadísimo de muchas cuestiones, y a pesar de ello no comprenderlas. Es correcto, pues, decir que la información da solamente nociones, lo cual no es negativo: también el llamado saber nocional contribuye a la formación del homo sapiens. Pero si el saber nocional no es de despreciar, tampoco debemos sobrevalorarlo.
  • 4.
    Por subinformación entiendouna información totalmente insuficiente que empobrece demasiado la noticia que da, o bien el hecho de no informar, la pura y simple eliminación de nueve de cada diez noticias existentes. Por tanto, subinformación significa reducir en exceso. Por desinformación entiendo una distorsión de la información: de noticias falseadas que inducen a engaño al que las escucha. En concreto, la subinformación y la desinformación tienen zonas de superposición y traspasan la una a la otra. Pero esto no nos impide que podamos analizarlas por separado.
  • 5.
    La difusión dela información aparece con el periódico. Pero lo que llamamos propiamente información de masas se desarrolla con la radiofonía. El periódico excluye eo ipso al analfabeto, mientras que la locución de la radio llega también a los que no saben leer ni escribir. A esta extensión cuantitativa le puede corresponder un empobrecimiento cualitativo. Pero siempre existirá una diferencia entre el periódico y la radio: como la radio habla también para los que no leen, debe simplificar más y debe ser más breve, al menos en los noticiarios. Aun así se puede decir que la radio complementa al periódico.
  • 6.
    La televisión informamás que la radio, en el sentido de que llega a una audiencia aún más amplia. Pero la progresión se detiene en este punto, porque la televisión da menos información que cualquier otro instrumento de información. Además, con la televisión cambia Durante algún tiempo los noticieros de radicalmente el criterio de selección de las televisión eran fundamentalmente informaciones. La información que cuenta es lecturas de estudio. Después alguien la que se puede filmar mejor; y si no hay descubrió que la misión de la televisión filmación no hay noticia. No se la ofrece, pues es “mostrar” las cosas de las que habla. no es “video-digna”. Y este descubrimiento señala el inicio de la degeneración de la televisión, porque limita la televisión a lo cercano (a las aldeas cercanas) y deja al margen las localidades y los países problemáticos o a los que cuesta llegar con un equipo de televisión.
  • 7.
    Todo el mundohabrá observado que en la televisión son cada vez más abundantes las noticias locales y nacionales y cada vez más escasas las noticias internacionales. Lo peor de todo es que el principio de que la televisión siempre tiene que “mostrar”, convierte en un imperativo el hecho de tener siempre imágenes de todo lo que se habla, lo cual se traduce en una inflación y en un abuso de imágenes. La obligación de “mostrar” genera el deseo o la exigencia de “mostrarse”. Esto produce el pseudo-acontecimiento, el hecho que acontece sólo porque hay una cámara que lo está rodando, y que de otro modo no tendría lugar. El pseudo-acontecimiento es, pues, un evento prefabricado para la televisión y por la televisión.
  • 8.
    El nivel alque ha descendido nuestra televisión se debe fundamentalmente a un personal que tiene un nivel intelectual y profesional muy bajo. La información televisiva se podría organizar mucho mejor. El hombre de la cultura escrita y, por tanto, de la era de los periódicos leía, por ejemplo, alrededor de quince acontecimientos diarios significativos –nacionales o internacionales- y por regla general cada acontecimiento se desarrollaba en una columna del periódico. Este noticiario se reduce al menos a la mitad en los telediarios; y con tiempos que a su vez descienden a 1 ó 2 minutos. La reducción-compresión es enorme: y lo que desaparece en esa compresión es enorme; y lo que desaparece en esa compresión es el encuadre del problema al que se refieren las imágenes.
  • 9.
    La CBS, unade las grandes cadenas de televisión, ha comentado tranquilamente: “es simplemente una cuestión de preferencia de los espectadores. El índice de audiencia aumenta con acontecimientos nacionales como terremotos o huracanes”. El hecho de informarse requiere una inversión de tiempo y de atención; y llega a ser gratificante sólo después de que la información almacenada llega a su masa crítica. Análogamente, el que ha superado el “umbral crítico”, en lo que se refiere a la política y a los asuntos internacionales, capta al vuelo las noticias del día, porque comprende enseguida el significado y las implicaciones. Si las preferencias de la audiencia se concentran en las noticias nacionales y en las páginas de sucesos es porque las cadenas televisivas han producido ciudadanos que se interesan por trivialidades.