Los archivos se originaron en las antiguas civilizaciones de Mesopotamia, donde los templos y palacios servían como lugares para almacenar y proteger documentos importantes. Los archivos se consideraban sagrados y se protegían con gruesos muros y cerraduras múltiples. Las primeras civilizaciones en utilizar archivos de manera organizada fueron los valles de los ríos Tigris y Éufrates en el tercer milenio a.C., almacenando documentos administrativos como registros de cosechas, contratos y tasas.