MI CUCURUCHO….
Por Mario René Martínez Ch.
Calma, ya
   llegaste.
 No perderás el
     turno.
  Ya estás aquí,
apresurado, pero
 justo a tiempo.
  Ya vienes otra
vez, con tu túnica
 morada, con tus
      manos
 enguantadas, la
 cámara lista, el
   capirote bien
 planchado y los
      zapatos
    lustrados.
                                    Se te nota el entusiasmo.
                     Yo que te conozco tan bien sé lo mucho que has esperado
                      este momento, pero debes saber que yo también lo he
                                  esperado, quizás mas que tú.
Mi motivación es otra y es que deseo que ojala éste año si sea el definitivo, que
  éste sea en el cual por fin, después de tantos años de vernos cada Jueves
               Santo… me empieces a conocer y a reconocer.

Mira, no lo tomes a
   mal, yo sé bien
(vaya si conozco)
    de tus rectas
intenciones, de tus
desvelos y sudores
   en cuaresma y
 semana santa, se
bien que tu entrega
 en la elaboración
    de adornos y
    alegorías, de
    conciertos y
   velaciones es
  sincera y real…
  No, si eso esta
   muy claro.
Por algo eres cucurucho, como lo fue tu padre y tu abuelo.. y los padres y los
abuelos de ellos; no, si yo lo sé bien, que tu entusiasmo es verdadero, que me
amas y que te entregas a conmemorar mi pasión de manera intensa, haciendo
             de ésta época, tu momento de encuentro conmigo.
No olvido ese primer momento,
 tenías miedo… no lo niegues (a
mi… vas a negármelo a mi, que
   todo lo sé…) te asustaba un
  poco la cantidad de gente, los
otros niños vestidos como tú (¿
    recuerdas como algunos
  lloraban…?) te inquietaba mi
imagen, ensangrentada, doliente,
             herida.
Pero pronto supiste (tu padre así
 te lo explicó) que esa sangre,
ese dolor y esas heridas eran por
            amor a ti.
Tu mente infantil lo comprendió a
 medias, pero el Espíritu Santo,
      hizo la otra parte.
 Cargaste tu primer turno en la
  procesión infantil y sin saber
 porque, supiste que ibas a ser
    cucurucho toda la vida.
Te enamoraste de las filas, de las alfombras, los huertos te parecían (a mi
            también me lo parecen) jardines hermosísimos.
  Las marchas sustituyeron a las rondas infantiles y a las canciones de cuna
      (¿ recuerdas cuando dormías con las notas de “La Fosa”?).
Creciste y la adolescencia te hizo ver que cucurucho, ibas a ser para siempre.
      Las Marchas compartían el espacio junto a la música de moda, tus
motivaciones eran de cucurucho y esperabas la cuaresma más que la navidad.
Nunca entendiste (en el fondo… yo tampoco) a tus amigos que el Viernes de
Dolores iban de paseo a la playa, al puerto, al lago y que regresaban tostados por
                   el sol hasta el Domingo de Resurrección.
Ellos tampoco entendían porque si tu te quedabas en la ciudad, también llegabas
de vuelta a clases cansado pero feliz, y lo que mas les aturdía era que regresabas
quemado pero únicamente del rostro… tu sonreías y los compadecías, “no saben
                            de lo que se pierden”.
Creciste y la tradición continuó, viste muchas cosas pasar… crecieron las andas,
 aumentaron los itinerarios, cambiaron directivas y párrocos; pero tú siempre igual,
                           siempre fiel, siempre a mis pies.
    Llevaste a tu novia a verte cargar y poco a poco la hiciste una cucurucha. El
   matrimonio compareció y vinieron tus hijos y tus hijas y todos ellos inundan de
   morado y de negro la sala y las habitaciones de la casa: madrileñas, capirotes,
         lanzas, e incensarios… todo lo que hay en un hogar cucurucho.


 Sé bien los años en que estuviste a
punto de colgar el capirote (no creas…
yo me fijo en todo) y fui íntimo testigo
     de como tú, empujado por la
  costumbre, por la tradición… pero
  sobre todo porque yo así te lo hice
    sentir, corriste a última hora a
inscribirte y a sentirte acariciado por el
   cartabón (recuerdas… eran mis
  palmadas de satisfacción en tus
                hombros)
Ah… mi cucurucho, me
gusta llamarlos míos, pues
creo que me lo he ganado y
que ustedes también tienen
  ese derecho… (¿ sabes
  que los cargadores me
   recuerdan mucho a
        Cirineo…?)
Pues te decía mi cucurucho
 que cada vez que pones tu
hombro en el anda es como
si me ayudaras un poco con
   los pecados del mundo,
muchos te dirán que eso no
 es suficiente, (de hecho…
no lo es…) pero yo se bien
cual es tu intención y eso es
          bastante.
Yo te conozco desde antes, desde siempre, sé que eres un ser humano lleno de
      defectos y que caes a cada momento (¿ olvidas que estoy en cada
                        confesionario del mundo…?)
Sé tu lucha diaria por ser mejor, y eso me llena de satisfacción. Por eso es que
eres un predilecto mío, por eso es que espero que –como te dije antes- cuando
    nos veamos éste Jueves Santo, me empieces a conocer y a reconocer.
Que me conozcas en la palabra,
para que creas en mí en espíritu
         y en verdad.
Que recurras a mi Madre (que es
           la tuya…)
 Y que la frecuentes confiado y
extasiado como lo haces cuando
vas en procesión y te quedas allí
atrasito, en donde ella va, con su
 dolor que es el mas grande de
   todos, haciendo su papel de
 corredentora en silencio y con
           obediencia.
Deseo que me conozcas bien, para eso debes tratarme me encontrarás en el
 Sagrario esperándote como un amigo, para platicar, para que me cuentes tus
cosas y yo te pueda aconsejar, o simplemente para estar juntos, en silencio, que
               a veces (y tú lo sabes bien..) es también oración.
Pero ojala que esta vez, en
éste turno, me reconozcas en
  el hermano, en la cruz de
nuestros hermanos, esa en la
que nadie reparte el peso de
  aquel enorme madero que
   agobia al prójimo y que
  muchos se niegan a llevar
   pues creen (a veces tú
también) que no es nuestro,
  que es problema de otro.
Todos están acomodados en la
   ilusoria vida de confort y
vanidad; todos huyen a la cruz
      y se alejan de ella.
Mi corazón desea pues, que
     me reconozcas en tus
 hermanos, sobre todo en los
  mas necesitados, los mas
      pecadores, los mas
     marginados… que me
reconozcas en cada persona,
     en los amigos y en los
enemigos, en los que te hacen
bien, y en los que te procuran
 el mal y que a todos ellos los
ames, tal y como yo los amo...
          (que difícil)
Que las procesiones sean una
  oportunidad de servir a los
 demás (complicado, no?),
   que perdones, para ser
perdonado y que te entregues
       por fin… a Mi.
Ojalá que cuando termines
  cada turno en esta Semana
 Santa, y al dejar el brazo (yo
   se bien que con sincera
nostalgia e íntima tristeza) y
   sacar el hombro del anda
donde me llevan por las calles,
estés fortalecido para meter el
hombro en la Cruz : en la tuya,
 pero sobre todo en la ajena.
 Ojala que ésta Cuaresma y
Semana Santa, me conozcas y
    me reconozcas, mi fiel
  cucurucho, para que así el
 próximo año, seas un poco
           mejor.
Pero Bueno…. Mi cucurucho
 (ya no te quito el tiempo…)
ponte los guantes… y busca tu
 brazo, prepara tu alma que mi
anda ya se aproxima, recuerda
  que cada turno es oración y
ojala que éste del 2007, sea de
          conversión.

  Buen Turno… y te veo en la
            fila.

   JESÚS
 NAZARENO
DEL PERDÓN

Mi cucurucho

  • 1.
    MI CUCURUCHO…. Por MarioRené Martínez Ch.
  • 2.
    Calma, ya llegaste. No perderás el turno. Ya estás aquí, apresurado, pero justo a tiempo. Ya vienes otra vez, con tu túnica morada, con tus manos enguantadas, la cámara lista, el capirote bien planchado y los zapatos lustrados. Se te nota el entusiasmo. Yo que te conozco tan bien sé lo mucho que has esperado este momento, pero debes saber que yo también lo he esperado, quizás mas que tú.
  • 3.
    Mi motivación esotra y es que deseo que ojala éste año si sea el definitivo, que éste sea en el cual por fin, después de tantos años de vernos cada Jueves Santo… me empieces a conocer y a reconocer. Mira, no lo tomes a mal, yo sé bien (vaya si conozco) de tus rectas intenciones, de tus desvelos y sudores en cuaresma y semana santa, se bien que tu entrega en la elaboración de adornos y alegorías, de conciertos y velaciones es sincera y real… No, si eso esta muy claro.
  • 4.
    Por algo erescucurucho, como lo fue tu padre y tu abuelo.. y los padres y los abuelos de ellos; no, si yo lo sé bien, que tu entusiasmo es verdadero, que me amas y que te entregas a conmemorar mi pasión de manera intensa, haciendo de ésta época, tu momento de encuentro conmigo.
  • 5.
    No olvido eseprimer momento, tenías miedo… no lo niegues (a mi… vas a negármelo a mi, que todo lo sé…) te asustaba un poco la cantidad de gente, los otros niños vestidos como tú (¿ recuerdas como algunos lloraban…?) te inquietaba mi imagen, ensangrentada, doliente, herida. Pero pronto supiste (tu padre así te lo explicó) que esa sangre, ese dolor y esas heridas eran por amor a ti. Tu mente infantil lo comprendió a medias, pero el Espíritu Santo, hizo la otra parte. Cargaste tu primer turno en la procesión infantil y sin saber porque, supiste que ibas a ser cucurucho toda la vida.
  • 6.
    Te enamoraste delas filas, de las alfombras, los huertos te parecían (a mi también me lo parecen) jardines hermosísimos. Las marchas sustituyeron a las rondas infantiles y a las canciones de cuna (¿ recuerdas cuando dormías con las notas de “La Fosa”?). Creciste y la adolescencia te hizo ver que cucurucho, ibas a ser para siempre. Las Marchas compartían el espacio junto a la música de moda, tus motivaciones eran de cucurucho y esperabas la cuaresma más que la navidad.
  • 7.
    Nunca entendiste (enel fondo… yo tampoco) a tus amigos que el Viernes de Dolores iban de paseo a la playa, al puerto, al lago y que regresaban tostados por el sol hasta el Domingo de Resurrección. Ellos tampoco entendían porque si tu te quedabas en la ciudad, también llegabas de vuelta a clases cansado pero feliz, y lo que mas les aturdía era que regresabas quemado pero únicamente del rostro… tu sonreías y los compadecías, “no saben de lo que se pierden”.
  • 8.
    Creciste y latradición continuó, viste muchas cosas pasar… crecieron las andas, aumentaron los itinerarios, cambiaron directivas y párrocos; pero tú siempre igual, siempre fiel, siempre a mis pies. Llevaste a tu novia a verte cargar y poco a poco la hiciste una cucurucha. El matrimonio compareció y vinieron tus hijos y tus hijas y todos ellos inundan de morado y de negro la sala y las habitaciones de la casa: madrileñas, capirotes, lanzas, e incensarios… todo lo que hay en un hogar cucurucho. Sé bien los años en que estuviste a punto de colgar el capirote (no creas… yo me fijo en todo) y fui íntimo testigo de como tú, empujado por la costumbre, por la tradición… pero sobre todo porque yo así te lo hice sentir, corriste a última hora a inscribirte y a sentirte acariciado por el cartabón (recuerdas… eran mis palmadas de satisfacción en tus hombros)
  • 9.
    Ah… mi cucurucho,me gusta llamarlos míos, pues creo que me lo he ganado y que ustedes también tienen ese derecho… (¿ sabes que los cargadores me recuerdan mucho a Cirineo…?) Pues te decía mi cucurucho que cada vez que pones tu hombro en el anda es como si me ayudaras un poco con los pecados del mundo, muchos te dirán que eso no es suficiente, (de hecho… no lo es…) pero yo se bien cual es tu intención y eso es bastante.
  • 10.
    Yo te conozcodesde antes, desde siempre, sé que eres un ser humano lleno de defectos y que caes a cada momento (¿ olvidas que estoy en cada confesionario del mundo…?) Sé tu lucha diaria por ser mejor, y eso me llena de satisfacción. Por eso es que eres un predilecto mío, por eso es que espero que –como te dije antes- cuando nos veamos éste Jueves Santo, me empieces a conocer y a reconocer.
  • 11.
    Que me conozcasen la palabra, para que creas en mí en espíritu y en verdad. Que recurras a mi Madre (que es la tuya…) Y que la frecuentes confiado y extasiado como lo haces cuando vas en procesión y te quedas allí atrasito, en donde ella va, con su dolor que es el mas grande de todos, haciendo su papel de corredentora en silencio y con obediencia.
  • 12.
    Deseo que meconozcas bien, para eso debes tratarme me encontrarás en el Sagrario esperándote como un amigo, para platicar, para que me cuentes tus cosas y yo te pueda aconsejar, o simplemente para estar juntos, en silencio, que a veces (y tú lo sabes bien..) es también oración.
  • 13.
    Pero ojala queesta vez, en éste turno, me reconozcas en el hermano, en la cruz de nuestros hermanos, esa en la que nadie reparte el peso de aquel enorme madero que agobia al prójimo y que muchos se niegan a llevar pues creen (a veces tú también) que no es nuestro, que es problema de otro. Todos están acomodados en la ilusoria vida de confort y vanidad; todos huyen a la cruz y se alejan de ella.
  • 14.
    Mi corazón deseapues, que me reconozcas en tus hermanos, sobre todo en los mas necesitados, los mas pecadores, los mas marginados… que me reconozcas en cada persona, en los amigos y en los enemigos, en los que te hacen bien, y en los que te procuran el mal y que a todos ellos los ames, tal y como yo los amo... (que difícil) Que las procesiones sean una oportunidad de servir a los demás (complicado, no?), que perdones, para ser perdonado y que te entregues por fin… a Mi.
  • 15.
    Ojalá que cuandotermines cada turno en esta Semana Santa, y al dejar el brazo (yo se bien que con sincera nostalgia e íntima tristeza) y sacar el hombro del anda donde me llevan por las calles, estés fortalecido para meter el hombro en la Cruz : en la tuya, pero sobre todo en la ajena. Ojala que ésta Cuaresma y Semana Santa, me conozcas y me reconozcas, mi fiel cucurucho, para que así el próximo año, seas un poco mejor.
  • 16.
    Pero Bueno…. Micucurucho (ya no te quito el tiempo…) ponte los guantes… y busca tu brazo, prepara tu alma que mi anda ya se aproxima, recuerda que cada turno es oración y ojala que éste del 2007, sea de conversión. Buen Turno… y te veo en la fila. JESÚS NAZARENO DEL PERDÓN