Gerardo Muñoz trabajó durante 21 años en una empresa donde eventualmente tuvo que trabajar los sábados. Después de convertirse a la fe adventista, solicitó un cambio de puesto para no trabajar los sábados. Más tarde, cuando le pidieron regresar a su puesto anterior, aceptó con la condición de que se respetara su día de reposo. Sin embargo, eventualmente fue presionado para trabajar los sábados y, al negarse, renunció. Aunque al principio fue difícil dedicarse al transporte escolar, sintió la prote