Según el resumen, los arquitectos del CIAM consideraban que el destino de la arquitectura era expresar el espíritu de una nueva época al cumplir con las exigencias materiales, sentimentales y espirituales de la vida presente. El CIAM buscaba formalizar los principios arquitectónicos del movimiento moderno y ver la arquitectura como una herramienta para mejorar el mundo a través del diseño urbano y de edificios. El congreso se reunió varias veces entre 1928 y 1956 para debatir estas ideas.