El movimiento ondulatorio implica la propagación periódica de una perturbación alrededor de una posición de equilibrio. Existen dos tipos de ondas: mecánicas, que requieren un medio material para propagarse como el sonido; y electromagnéticas, que no necesitan un medio y pueden propagarse en el vacío como la luz. Las ondas se caracterizan por su frecuencia, longitud de onda, velocidad y pueden sufrir fenómenos como la reflexión, refracción e interferencia.