El documento analiza la participación creciente de mujeres en el crimen organizado, particularmente en el narcotráfico y el secuestro en México, a través de cuatro casos representativos. Se señala que los medios de comunicación tienden a perpetuar estereotipos de género al tratar estas historias, enfocándose más en la superficialidad de los personajes que en la comprensión de sus contextos sociales y problemas subyacentes. Finalmente, se aboga por un periodismo más inclusivo y menos sexista que visibilice la realidad de estas mujeres y sus motivaciones.