Este poema describe la pobreza y sufrimiento de una familia, donde la madre solo puede alimentar a su bebé con cebolla y sangre debido a la escasez de alimentos. A pesar de esto, el niño se ríe y es una fuente de alegría para su madre, ayudándola a olvidar temporalmente sus problemas. El poema fue escrito por Miguel Hernández desde la cárcel para consolar a su esposa y bebé sobre su difícil situación.