El naturalismo surgió en París en la segunda mitad del siglo XIX como una extensión del realismo. Se basa en una representación objetiva de la naturaleza humana y la conducta, que se considera determinada por factores fisiológicos y ambientales más que por la libre voluntad. Autores clave incluyen a Emile Zola, quien inició el movimiento, y sus novelas tratan temas como la herencia, las enfermedades y la pobreza.