El documento discute el potencial económico del enoturismo y las razones por las que España parece estar lejos de aprovechar plenamente este potencial. Señala que, a pesar de tener excelentes ingredientes como vinos y gastronomía, España recibe menos enoturistas y estos gastan menos que en países como Francia. Plantea preguntas sobre si España ofrece un producto adecuado para los clientes, si entiende realmente quiénes son los turistas enogastronómicos y cuáles son sus necesidades. Finalmente, argumenta que una gestión