El documento aborda la soberbia como un pecado que separa a las personas de Dios, destacando sus consecuencias irreversibles. Se menciona que la soberbia fue el pecado de Satanás y que trajo la expulsión de Adán y Eva del Edén. La conclusión resalta la importancia de la humildad y el reconocimiento de la dependencia de Dios sobre la pretensión de superioridad.