La acidificación de los océanos, causada por el aumento de dióxido de carbono desde la revolución industrial, tiene efectos devastadores en los ecosistemas marinos, afectando la supervivencia de especies y alterando cadenas tróficas. Además, repercute negativamente en la economía y la cultura humana, ya que millones dependen de los océanos para su alimentación y sustento. La reducción de emisiones de CO2 es crucial para mitigar esta crisis ambiental que amenaza tanto a la biodiversidad marina como a la estabilidad económica global.