El aumento de CO2 en la atmósfera como resultado de las actividades humanas ha provocado un incremento del 26% en la acidez de los océanos, lo que genera diversos impactos negativos como cambios en los ecosistemas marinos, riesgos para la biodiversidad y la seguridad alimentaria, y consecuencias económicas como la pérdida de hasta un billón de dólares anuales para industrias que dependen de los arrecifes de coral. La única forma de minimizar estos riesgos a largo plazo es reduci