La Iglesia es el Cuerpo de Cristo. Según el Papa Francisco, la Iglesia no es una asociación política o cultural, sino un cuerpo vivo guiado por Cristo como su cabeza. Al igual que en un cuerpo físico, los miembros de la Iglesia deben permanecer unidos a través del Espíritu Santo para vivir. El Papa enfatiza la necesidad de superar las divisiones y conflictos entre los cristianos para lograr la unidad que viene de Jesucristo.