El documento discute la tendencia creciente hacia la inmaterialidad en la arquitectura moderna, donde los arquitectos eligen soluciones constructivas y materiales extremadamente abstractos que disuelven las cualidades físicas de los materiales. Esto puede deberse a la influencia de los programas de diseño 3D y la fascinación por las imágenes digitales. Sin embargo, los arquitectos deben ser conscientes de que las decisiones sobre los materiales afectan la relación entre el proyecto y su contexto físico.