Este documento es un homenaje a Olivia Valdez, una profesora de matemáticas apasionada que falleció en un accidente automovilístico. Aunque estudió arquitectura, se dedicó a la docencia en San Felipe, Baja California durante 20 años, donde enseñó con pasión y formó a muchos estudiantes. El autor recuerda su alegría y entusiasmo por las matemáticas, y lamenta que su institución guardara silencio sobre su muerte en lugar de honrarla por su dedicación a la enseñanza.