La agencia espacial japonesa JAXA y una empresa de redes de pesca desarrollaron una red magnética de 1 km de largo para limpiar la basura espacial. La red se probará en órbita en febrero y se espera que recolecte escombros durante aproximadamente un año antes de reingresar a la atmósfera terrestre. El objetivo es despejar los más de 100 millones de fragmentos que amenazan las telecomunicaciones y representan un riesgo de colisión para los astronautas y satélites.