PIEDAD
Tras el Concilio de Trento el pensamiento
cristiano descubre que puede acercarse al
Niño Jesús y sacar nuevas enseñanzas de
su debilidad, dirigiendo su mirada hacia
los episodios que mostraban la tierna
inocencia de aquel que había nacido para
morir en la cruz. Se trató de retrotraer a la
infancia de Jesús las características del
Jesús adulto, dando lugar a
prefiguraciones pasionarias para crear una
dialéctica entre la dulzura y ternura
infantil con la tragedia del drama
pasionario, dando lugar a las imágenes del
Niño Jesús de Pasión.
DEL PESEBRE A LA CRUZ
EL NIÑO JESÚS CRUCIFICADO
-Por Ángel Peña Martín
Así encontramos imágenes del Niño
Jesús llevando la cruz a cuestas,
acompañado en algunas ocasiones de un
cordero, como símbolo del alma piadosa,
que puede llevar también algún
instrumento de pasión como indicador
de que ella también ha de sufrir,
portando además un cesto con los
clavos, martillo y tenazas empleados en
su crucifixión. Aparece sosteniendo la
cruz o abrazándola, incluso dormido
sobre ella, mostrando la corona de
espinas o con una espina clavada en una
de sus manos, con la columna de la
flagelación o rodeado de los
instrumentos de la pasión, triunfante de
la muerte y del pecado, culminando el
suplicio de la pasión en su muerte y
resurrección.
No hay que olvidar que desde el
momento en que Jesús viene al mundo,
empieza su obra de Redentor,
inundando todo Belén con el espíritu
de la Cruz. Las imágenes del Niño Jesús
crucificado llevan al extremo la
vinculación entre el nacimiento y la
muerte del redentor, crucificando al
niño recién nacido, al identificar las
maderas de la cuna de Belén con la
cruz, y los pañales con el sudario que
acogió su cuerpo muerto.
Pocas son las tallas barrocas que nos
han llegado del Niño Jesús
crucificado, sin duda, la más
conocida es la de la Colección
Castillo. Imagen obra de un taller
guatemalteco, que, siguiendo los
patrones iconográficos de Cristo
crucificado adulto, muestra al Niño
Jesús clavado en la cruz, con la
lanzada en el costado y coronado de
espinas. Erróneamente, en
numerosas ocasiones, se han tomado
como imágenes del Niño Jesús
crucificado las representaciones de
los santos niños mártires
crucificados durante la Edad Media
por los judíos y al contrario, algunas
imágenes del Niño Jesús se han
interpretado como representación de
estos santos.
MEMORIA TIERNA Y DEVOTA DE LOS CINCO
PRINCIPALES DOLORES, QUE DESDE EL INSTANTE
MISMO DE SU ENCARNACIÓN PADECIÓ EL
DULCÍSIMO CORAZÓN DE JESÚS EN LOS TREINTA
Y TRES AÑOS DE SU VIDA PASIBLE
Tomado del Triclinio Doloroso, impreso
con las licencias necesarias.
Montevideo, Uruguay.
Año de 1835
Y les daré el Corazón para que me conozcan,
y sepan que yo soy el Señor, y serán mi
pueblo, y yo les seré su Dios: porque se
convertirán a mí de todo su corazón.
Mírate con desapego
En mi amante Corazón,
Traslada tu imitación
Cruz, Dolores, llagas, fuego.
ACTOS DE FE, ESPERANZA, CARIDAD, Y PENITENCIA
¡Oh mi buen Jesús, mi Señor y mi Dios! En vos creo para
siempre veros; en vos espero para siempre poseeros; y a vos
amo para siempre gozaros en el Cielo. Me duelo de corazón,
y me angustio por haberos ofendido, jurándote
solemnemente con David guardar siempre en adelante tus
santísimos mandamientos. Por las setenta y dos angustias de
vuestro amorosísimo Corazón, y especialmente por los cinco
principales Dolores que en el padeciste desde el momento
mismo de tu divina encarnación, te suplico humilde, y ruego
confiado, que hagas pronto verdadero, y constante el dolor
de mis pecados. Ellos sin duda abrieron en tu blando
Corazón, cinco profundas interiores llagas, que causaron los
cinco exteriores de tu cuerpo, con las cuales abogas por mi
ante vuestro Padre Eterno, Haz, pues Señor, que su memoria
taladre y breche en tal manera mi duro corazón, que no solo
quede llagado en su interior, como el vuestro, sino que
también broten de el al exterior como de una roca animada,
copiosos raudales de edificante penitencia, con los cuales
obtenga ahora en la tierra por misericordia vuestra gracia, y
después en el Cielo por justicia vuestra gloria. Amén.
PRIMER DOLOR
El primer dolor del Corazón Santísimo de Jesús,
fue, cuando desde el primer instante de su
Encarnación, previo todos los dolores y
tormentos, que su divino Corazón había de
padecer por el espacio de treinta y tres años, los
cuales habían de terminar en una dolorosa y
afrentosa Pasión.
SAETA
Si en ti Jesús no hubo instante
Sin padecer por mi amor;
¿Como ha esperado hasta ahora,
A amarte mi corazón?
-Padre Nuestro y Ave María
Gloria al Padre, gloria al Hijo
Gloria al espíritu consolador:
Gloria al Corazón de Jesús,
Dolorido por mi amor,
¡Oh Corazón de Jesús
De mi amor abrasado
Y por mis culpas herido!
En ti solo esperare
Para no ser confundido
COLOQUIO
Oh Corazón Dolorosísimo de Jesús, centro de
toda su Pasión interior, más acerba que la
exterior; yo te suplico por el dolor que sentiste
en el instante mismo de la Encarnación, cuando
previo toda la universidad de penas, que, en el
alma, y en el cuerpo había de padecer en el
dilatado curso de treinta y tres años, que seas
para mí una celestial escuela, o universidad,
donde estudie, y aprenda todas tus virtudes,
especialmente las de la mansedumbre y
humildad, y por estas el amor de Dios, y del
prójimo, en que consiste la divina ley, grabándola
como David con estos caracteres en medio de mi
corazón. Amén.
SEGUNDO DOLOR
El segundo dolor del Corazón Santísimo de
Jesús, fue cuando desde el primer instante de su
Encarnación, previo la septena espada de
dolores, y angustias., que según Simeón babia de
atravesar el ternísimo Corazón de su
amabilísima Madre María Santísima, quien
después de su Eterno Padre era la prenda mas
amada de su divino Corazón.
SAETA
O buen hijo de tal madre,
Si es tanta tu estimación;
Dadme amor tierno a María
Dolorosa en tu Pasión.
-Padre Nuestro y Ave María
Gloria al Padre, gloria al Hijo
Gloria al espíritu consolador:
Gloria al Corazón de Jesús
Herido por nuestro amor,
Y al Corazón de María
Traspasado de dolor.
COLOQUIO
Oh Corazón dolorosísimo de Jesús, víctima de
una mortal tristeza, tedio, y pavor; yo te ruego
por el dolor, que sentiste en el instante misino
de la Encarnación, cuando previo la septena
espada de Dolores, que había de traspasar el
tiernísimo Corazón de vuestra Madre María
Santísima sintiéndolos más que ella misma: que
seas para mí un ejemplar vivo de piedad, y
compasión, de modo que, imitándoos, sienta y
llore los siete Dolores del Corazón de María,
como lloro y siento los cinco dolores vuestros.
Amén.
TERCER DOLOR
El tercer dolor del Corazón Santísimo de Jesús,
fue, cuando desde el primer instante de su
Encarnación, previo la condenación eterna de
tantas almas., aun del gremio de su Iglesia, que
habían de malograr el precio de su sangre, y su
abundante redención, privándose de la gracia, y
de la gloria que venía a traerle.
SAETA
¡Oh cristianos condenados
Cuantos y cuantos sois!
Mas vos corazón divino
Salvadnos por quien vos sois.
-Padre Nuestro y Ave María
Gloria al padre, gloria al hijo
Gloria al espíritu consolador:
Gloria al corazón de Jesús
Dolorido por mi amor.
Oh Corazón de Jesús
De mi amor abrasado
Y por mis culpas herido.
En ti solo esperare
Para no ser confundido.
COLOQUIO
Oh Corazón dolorosísimo de Jesús, Ara divina de
cruentos sacrificios: yo tu pido por el dolor, que
mentiste en el instante de la Encarnación,
cuando previó la condenación eterna de tantos
hombres, aun católicos por el malogro del
valioso precio de vuestra sangre, y abundante
redención, que seas para mí el libro de la vida,
en que con letras de oro se escriba mi nombre,
como se escribió el de vuestra cliente Margarita;
de suerte que vuestro culto me sea una señal
cierta de mi eterna predestinación, la cual,
según la prevención de vuestro apóstol me dé el
consuelo y gozo de que mi nombre se haya
escrito en vos, místico cielo. Amén.
CUARTO DOLOR
El cuarto dolor del Corazón Santísimo de Jesús, fue
cuando desde el instante mismo de su Encarnación,
previo la traición de Judas, y reprobación de los
judíos, los cuales, habiendo sido el pueblo escogido
de Dios, por el Gran pecado del Deicidio habían de
comprar la eterna condenación de sus almas, y la
ruina de su patria, con el precio de poco dinero.
SAETA
Si el perderse los judíos,
Tanto mi Jesús te hirió,
¡Ay! de aquellos que son tuyos
Si vienen a perdición.
Padre Nuestro y Ave María
Gloria al padre, gloria al hijo,
Gloria al espíritu consolador:
Gloria al Corazón de Jesús
Dolorido por mi amor.
Oh Corazón de Jesús,
De mi amor abrasado
Y por mis culpas herido,
En ti solo esperare
Para no ser confundido.
COLOQUIO
Oh Corazón de Jesús, teatro lúgubre de trágicas
escenas; yo te suplico por el dolor, que sentiste en
el instante de la Encarnación, cuando previo la
reprobación del pueblo judío, el cual siendo el
predilecto de Dios había de cegarse en medio de la
luz, perder su patria, y desconocer a su Mesías; que
seas para mí por tus cinco dolores y llagas de tu
cuerpo, aquellos cinco soles misteriosos, que
mostrasteis a vuestra siena Margarita, cuyas luces
disipen todas mis tinieblas, me hagan disfrutar mi
patria, y me den la vida eterna que consiste en
conocer al padre celestial, y a su Cristo que envío a
este mundo. Amén.
QUINTO DOLOR
El quinto dolor del Corazón Santísimo de Jesús, fue
cuando vio desde el instante mismo de su Encarnación
con la más viva y tétrica imaginación lo que había de
padecer en todos los viernes y miércoles de su vida
mortal, con la memoria del último viernes, en que había
de sufrirla acerba muerte de cruz; y del ultimo
miércoles, en que había de pronunciarse la sentencia y
despedirse de su tiernísima madre, pidiéndole su
licencia y bendición para ir a padecer, y morir por los
hombres.
SAETA
Si el perderse los judíos,
Tanto mi Jesús te hirió,
¡Ay! de aquellos que son tuyos
Si vienen a perdición.
-Padre Nuestro y Ave María
Gloria al padre, gloria al hijo,
Gloria al espíritu consolador:
Gloria al Corazón de Jesús
Dolorido por mi amor.
Oh Corazón de Jesús,
De mi amor abrasado
Y por mis culpas herido,
En ti solo esperare
Para no ser confundido.
COLOQUIO
Oh Corazón de Jesús, teatro lúgubre de trágicas
escenas; yo te suplico por el dolor, que sentiste en el
instante de la Encarnación, cuando previo la
reprobación del pueblo judío, el cual siendo el
predilecto de Dios había de cegarse en medio de la luz,
perder su patria, y desconocer a su Mesías; que seas
para mí por tus cinco dolores y llagas de tu cuerpo,
aquellos cinco soles misteriosos, que mostrasteis a
vuestra siena Margarita, cuyas luces disipen todas mis
tinieblas, me hagan disfrutar mi patria, y me den la vida
eterna que consiste en conocer al padre celestial, y a su
Cristo que envío a este mundo. Amén.
ANTÍFONA
El Señor nos recibió en su seno y Corazón,
acordándose de su misericordia.
aleluya.
L/: Es la misericordia del Señor de generación en
generación
R/: Para los que le temen
ORACIÓN: Oh Señor Jesús, haz que nosotros
seamos vestidos de las virtudes, e inflamados con
los afectos de tu santísimo Corazón, para que
merezcamos ser conformes a la imagen de tu
bondad, y participantes de tu Redención. Amén.
Tu ternura
conquistó mi
corazón y
quedó preso de
tu amor
SAN PÍO DE PIETRELCINA
Contra la Muerte
Repentina
Normalmente se cree y se dice, incluso por
expertos, que muchos santos han salido de
leyendas no comprobadas y muy posteriores al
momento en que cuentan que vivió dicho santo.
Esto es cierto sólo en parte. Para que surja un
escrito, legendario o no, es necesario que "algo"
haya habido antes: una existencia difuminada, un
culto muy anterior. Precisamente las leyendas (de
santos u otras), se escriben para dar respuesta a
algo que se conoce solo a medias pero de lo cual
no se tiene constancia de sus orígenes o causas.
Y este esquema siguen los mismos evangelios,
donde hubo una experiencia, una predicación, un
culto, y luego una escritura; en este orden. En el
caso de Bárbara: no tengo duda que hay un
germen de verdad: una mártir conocida y
venerada localmente, incluso es posible que sea
más de una, cuyas vidas se hayan fundido en una
leyenda.
Lo más antiguo escrito, conservado, que se
conoce de Santa Bárbara, es del gran hagiógrafo
de la antiguedad San Siméon Metafrastes, que
escribió su "vida" en el siglo VII, pero consciente
de que ya era conocida y venerada por lo menos
desde el siglo IV, por lo que debió basarse en
documentos anteriores.
Este escrito menciona algunos datos milagrosos, y
aleccionador, pero se puede considerar bastante
fiel a un hecho real. Otro escrito importante, pero
que hace demasiadas y sospechosas incidencias
en lo milagroso es un códice del siglo IX y es el
que ha conformado la historia de Bárbara como la
conocemos hoy día.
La leyenda más conocida hasta hoy día es la que
dice que el siglo III una joven llamada Bárbara,
hija de un tal Dióscoro, funcionario o
administrador de Nicomedia, y fue encerrada por
este en una especie de torre de su casa, con todas
las comodidades posibles, para alejarla del mundo
y darle buenos estudios (?). Allí, por medio de la
esclava que la servía, la joven conoció el
cristianismo, se convirtió e hizo voto de castidad.
La torre en la que fue encerrada tenía dos
ventanas y fue reformada por petición de la Santa,
con una tercera que recordara la Santisima
Trinidad. Allí vivió dedicada a la oración, en una
época de persecusiones y martirios, hasta que un
día el padre encontró en el baño de su hija una
cruz inscrita. Indignado le denunció por cristiana
y la entregó al Pretor Martiniano (Marciano en
otras versiones)
Santa Bárbara de
Nicomedia
Memoria: 4 de diciembre
que al no poder convencerla de que renunciara a su fe
y se casara, la condena a muerte. Dioscoro cumple el
mandato del Pretor, de buena gana y decapitándola
personalmente. Cuando Dióscoro vuelve a casa,
después de la ejecución, un rayo cae sobre él,
produciendole la muerte.
Según la devoción fue avanzando y aumentando, la
iconografía y los patronatos van igualmente
aumentando y conformándose hasta establecerse. El
hecho de la muerte de su padre por medio de un rayo
la haría protectora contra las tormentas, la muerte
súbita y el fuego en general. La difusión de la pólvora
en usos cotidianos y su relación con las explosiones y
el fuego, fue un hecho determinante en el crecimiento
de la devoción a Santa Bárbara, probablemente la
santa más universal que exista.
Soldados, bomberos, artilleros, pirotécnicos,
mineros, carboneros, canteros, arquitectos,
marineros (los barcos españoles guardan los
proyectiles, la pólvora y explosivos en un sitio
llamado 'santabárbara').
La genérica espada martirial se hace casi fija,
por el martirio final de la decapitación. La
torre ya está presente desde el medievo, junto
al rayo, que va perdiendo fuerza para irla
ganando, desde la contrareforma, el cáliz con
el sacramento. A esto contribuyó, sin duda, la
predicación jesuita, que la pone bajando del
cielo y dando la comunión al devoto joven San
Estanislao Kostka. Este milagro, más la
protección contra la muerte súbita, la consagró
definitivamente como especial abogada a la
hora de la muerte y para no morir sin
sacramentos. Solo San José podría desbancarla
de este patronato y sólo el siglo XIX.
-Por Ramón Rabre Jordá
DEVOTO EJERCICIO A SANTA BÁRBARA VIRGEN Y
MÁRTIR PARA EL DÍA 4 DE CADA MES
Arrodillado delante de la imagen de la Santa,
recordarás la divina presencia y con la mayor
devoción y confianza te signarás diciendo:
ORACIÓN
Eterno y omnipotente Dios, que con los rayos de
vuestra divina luz ilustrasteis a la bendita Santa
Bárbara, para que conociese el altísimo misterio de
la Trinidad beatísima y menospreciando las delicias
y esperanzas del mundo, abrazase la virginal
pureza rubricándola con la sangre del martirio:
suplicamos humildemente, Señor, nos concedáis
por su intercesión y gloriosos merecimientos una fe
viva, una esperanza firme y una caridad ardiente,
para que os sirvamos agradablemente como Vos
merecéis. Y también que siendo tantos los peligros
y miserias de esta vida, os dignéis librarnos de
rayos, tempestades y borrascas, y que merezcamos
poder recibir dignamente en la hora de la muerte
los santos Sacramentos y acabar felizmente en
vuestra santa gracia, para gozaros perpetuamente
en la gloria, donde vivís y reináis en Trinidad
perfecta por todos los siglos de los siglos. Amén.
ANTÍFONA: A ti, Dios Padre ingénito; a ti, Dios
Hijo unigénito; a ti, Espíritu Santo Consolador;
santa e individua Trinidad; de todo corazón te
confesamos, alabamos y bendecimos. A ti se dé
la gloria por todos los siglos de los siglos.
Amén.
Aquí en honra y gloria de la santísima
trinidad, de la cual fue Santa Bárbara
devotísima, se dirán tres Padre nuestros, tres
Avemarías y nueve veces el Santo, santo, etc.,
en esta forma: Un Padrenuestro, una
Avemaría y tres veces:
L/: Santo, santo, santo: Señor Dios de los
ejércitos: llenos están los cielos y la tierra de
vuestra gloria.
R/: Gloria al Padre, gloria al Hijo, Gloria al
Espíritu Santo.
Y luego se prosigue con la siguiente:
DEPRECACIÓN
A Vos, Señor, clamamos nos oigáis, y que como
padre amoroso nos concedáis la serenidad del
aire: y que pues justamente somos afligidos por
nuestros pecados, así también logremos,
mediante vuestra misericordia, participar de
vuestra clemencia. Y vos, oh protectora y
abogada nuestra, Santa Bárbara, interponed
vuestro merecimiento, templando la divina
justicia, para que no se ejecute en nosotros
como merecemos. Y atended a nuestra
devoción con que os veneramos, impetrando
del divino Juez que no muramos impenitentes,
antes bien logremos en los últimos alientos los
eficaces auxilios de los santos sacramentos de
la Confesión, Comunión y Extremaunción; y
que nos preserve librándonos de la repentina e
improvisa muerte que suelen ocasionar los
rayos en las tempestades, u otros acasos
inciertos e inopinados. Así lo esperamos de
vuestro benigno y pio patrocinio. Amén.
Y se concluye diciendo tres veces:
Santo Dios, santo Fuerte, santo Inmortal:
líbranos, Señor, de todo mal, en vida como en
muerte. Añadiendo en la última: Amén.
ORACIÓN: Oh Dios, que entre los otros
prodigios de tu poder has hecho victorioso en
los tormentos del martirio el sexo más frágil,
concédenos la gracia de que, honrando el
dichoso nacimiento al cielo de Santa Bárbara,
virgen y mártir tuya, caminemos a ti por medio
de sus ejemplos. Por Nuestro Señor Jesucristo.
Amén.
"No entones las
alabanzas divinas solo
con la voz, acompaña
también la voz con las
obras. Si cantas solo
con la voz, por fuerza
tendrás al fin que
callar; canta con la
vida para no callar
jamás."
SAN AGUSTÍN
24
LOS CORDEROS DE CRISTO
LOS SANTOS NIÑOS
INOCENTES
Herodes llamado "el Grande", gobernaba al pueblo judío, dominado por Roma, por
la época en que nació Nuestro Señor Jesucristo. Herodes era idumeo, es decir que
no era un judío perteneciente a la casa de David o de Aarón, sino descendiente del
pueblo al que Juan Hyrcan obligó a abrazar el judaísmo; si ocupaba el trono de
Judea, era por un favor especial de la casa imperial de Roma. Por lo tanto, desde
que oyó decir que ya habitaba en el mundo un ser "nacido como rey de los judíos" al
que tres sabios magos del oriente habían venido a adorar, Herodes estuvo inquieto
y vivió en el temor de perder su corona. En consecuencia, convocó a los sacerdotes
y escribas para preguntarles en qué lugar preciso debía nacer el esperado Mesías.
La respuesta unánime fue: "En Belén de Judá". Más atemorizado que nunca, realizó
toda clase de diligencias para encontrar a los magos que habían venido de oriente
en busca del "rey" para rendirle homenaje. Una vez que encontró a los magos, los
interrogó secretamente sobre sus conocimientos, los motivos de su viaje, sus
esperanzas, hasta que, por fin, les recomendó que fuesen a Belén y los despidió con
estas palabras: "Id a descubrir todo lo que haya de cierto sobre ese niño. Cuando
sepáis dónde está, venid a decírmelo, a fin de que yo también pueda ir a adorarle".
Pero los magos recibieron en sueños la advertencia de no informar a Herodes, de
suerte que, tras haber adorado al Niño Jesús, hicieron un rodeo para regresar a
oriente por otro camino. Al mismo tiempo, Dios, por medio de uno de sus ángeles,
mandó a José que tomase a su esposa María y al Niño y que huyese con ellos a
Egipto, "porque sucederá que Herodes buscará al Niño para destruirlo".
"Entretanto, Herodes, al verse burlado por los magos, se
irritó sobremanera y mandó matar a todos los niños que
había en Belén y sus contornos, de dos años abajo,
conforme al tiempo de la aparición de la estrella, que había
averiguado de los magos. Entonces se cumplió lo que
predijo el profeta Jeremías cuando anunciaba: "En Rama se
oyeron las voces, muchos lamentos y alaridos. Es Raquel
que llora a sus hijos, sin hallar consuelo, porque ya no
existen". (Mat. II, 18).
Al hablar de Herodes, dice el historiador Josefo que "era un
hombre de gran barbarie hacia todos los demás" y relata
varios de sus crímenes, tan espantosos, crueles y
repugnantes, que la matanza de unos cuantos niños judíos
parece cosa de nada, y Josefo ni la menciona. Por tradición
popular, se supone que el número de las víctimas de la
matanza ordenada por Herodes fue muy crecido. La liturgia
bizantina habla de 14,000 niños, las "Menaia" sirias, de
64,000 y, por cierta interpretación a algunas palabras del
Apocalipsis XIV 1-5), se hace ascender la cifra a 144,000.
Sobre la menor de estas cantidades, dice Alban Butler con
toda razón, que "excede todos los límites y, ciertamente que
no ha sido confirmada por ninguna autoridad calificada".
La fiesta de los Santos Inocentes (a quienes en el
oriente se llama sencillamente los Santos
Niños), se ha observado en la Iglesia desde el
siglo quinto. La Iglesia los venera como mártires
que no sólo murieron por Cristo, sino en lugar
de Cristo. "Flores martyrum", los llama la
Iglesia, mientras que San Agustín habla de ellos
como de capullos destrozados por la tormenta
de la persecución en el momento en que se
abrían. Sin embargo, en la liturgia no se los
trata como a mártires. El color de las vestiduras
sacerdotales para la misa de los Santos
Inocentes, es el púrpura y no se canta el Gloria
ni el Aleluya; pero en la octava y cuando la fiesta
cae en domingo, se usan vestiduras rojas y se
cantan, como de costumbre, el Gloria y el
Aleluya. Antiguamente, en Inglaterra se llamaba
a esta fiesta "Childermass" y San Beda compuso
un extenso himno en honor de los Inocentes.
Naturalmente que en Belén reciben una
veneración especial; su fiesta es ahí obligatoria
y por las tardes de todos los días del año, los
frailes franciscanos y los niños del coro, visitan
el altar de los Santos Inocentes, en la cripta de
la Basílica de la Natividad y cantan el himno de
Laudes de la fiesta: "Sálvete, flores martyrum".
Debemos hacer notar que, a partir del siglo sexto
en adelante, toda la Iglesia de occidente, al
parecer con excepción de la mozárabe y su ritual,
conmemora en este día a los Santos Inocentes.
Sin embargo, en el Hieronymianum, la frase que
se usa es: "natale sanctorum infantium et
lactantium (el nacimiento de los santos niños y
lactantes) y el Calendario de Cartago, que es
anterior, también habla de infantes y no de
inocentes. Por otra parte, en ciertos sermones de
San Agustín, donde menciona "el octavo día de los
infantes", el contexto muestra claramente que no
se refiere a los niños de Belén, sino a aquéllos
que habían sido recientemente bautizados. Ver el
CMH, p. 13; a Duchesne en Christian Worship, p.
268 y a Kneller en Stimmen aus María Laach, vol.
LXVII (1904), pp. 538-556.
~ Vidas de los Santos, de A. Butler
NOVENA DE LOS SANTOS
NIÑOS INOCENTES
Compuesta por el Br. D. José Manuel
del Valle y Araujo, Presbítero.
Comienza el día veinte de diciembre
para finalizar el mismo día de los
Inocentes, y se puede hacer en
cualquier tiempo del año.
Reimpresa por segunda vez con las
licencias necesarias, en la Imprenta de
el Sr. D. José Antonio de Hogal, en la
calle de Tiburcio.
Año de 1767
MOTIVOS DE LA NOVENA
El lamentable olvido, alma devota, de la
numerosa multitud de los Inocentes
Mártires, que, hasta ahora, por tantos
siglos ha sido borrado de nuestras
memorias, creo será la ignorancia de su
soberano patrocinio, y siendo nuestras
necesidades tantas, y los peligros de esta
vida innumerables, mayormente los
imponderables de la terrible hora de la
muerte, en la que han visto algunos
Santos, como enjambres de abejas las
legiones de demonios contra una sola
pobrecita alma, de necesidad hemos de
buscar dilatados ejércitos de defensores
para tanta batalla. Buenos Padrinos
ofrezco, agradables intercesores te
prometo, de quienes te ruego seas cordial
devoto, que el buen éxito de tus
peticiones, será el testigo de la verdad,
que te aseguro.
ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS
Altísimo Dios, de cuyas misericordias es incapaz el
guarismo, y de vuestra infinita bondad son
inagotables los tesoros, prestad benigno vuestros
clementísimos oídos a las súplicas de este vuestro
humilde siervo, que, atado a la cadena de tantas
desdichas arrepentido, clama por su amada libertad.
Ya conozco, que el más atroz verdugo que me
atormenta, es mi temerosa conciencia, que,
hostigada ya de tantas culpas, sacude el yugo, que el
común enemigo había cargado sobre mi ignorante
cerviz. Siento, Dios mío, sobre todo, el dolor de
haberos ofendido, pagando tan mal las infinitas
finezas, de que me reconozco deudor, y quisiera
para pagarlas (cosa imposible) ser yo solo de todos
los penitentes, ser yo solo de todos los mártires,
pues yo solo en mi crecida maldad he sido y soy
todos los pecadores, y si como es cierto hay un
infierno, perpetua cárcel para vuestros enemigos,
fueran los átomos del sol, las estrellas del cielo, las
gotas del mar, los granos de la tierra, y todos los
demonios, fuera cada uno un infierno, y yo,
indivisible para todos, y en cada uno padeciera
nuevos tormentos, aun sobrara malicia en este
pecador de pecadores para satisfacer vuestra
justicia y debida cólera, pero con todo, conociendo
vuestra indecible clemencia, en ella confío el perdón
de tantas culpas, y me aseguro en vuestras manos la
fortaleza para no caer. Y si mis labios por
manchados os ofenden, misericordia os pido por
aquellas cinco bocas (que más que el odio) abrió
vuestro amor en el leño de la Cruz, y siendo mis
lágrimas congelada nieve, incapaz de apagar el
inmenso fuego de mis culpas, sírvanme de ojos
vuestras innumerables heridas, y de lluvia por
lágrimas las infinitas gotas de vuestra derramada
Sangre, y prestadme por lienzo para enjugarlas el
Alma Santísima y Purísimo Corazón de vuestra
Dolorida Madre, por cuyas benditas manos parte
este mi arrepentimiento, para que merezca ser de
vuestra complacencia. Amén.
DÍA PRIMERO
ORACIÓN
Pastor Divino, enamorado Jesús, Hijo de María,
Verbo del Padre, y uno con el y el Divino Espíritu,
adoro vuestros infinitos atributos, en especial el de
vuestra Ciencia infinita, para la cual no hay
pretérito ni futuro, pues todo a ella está presente:
os doy infinitas gracias por aquel gozo que
eternamente tuvisteis en la numerosa turba de los
Santísimos Inocentes Niños, aceptando por
apacible víctima su temprana muerte, y os pido,
por vuestra esposa la Iglesia Santa, y sus
necesidades, y que, nos libréis de repentinas
muertes, dándonos por abogados, mientras somos
pasajeros de aquesta triste vida, y en especial en el
tenebroso barranco de la muerte, en que tantos
han peligrado, a vuestros Inocentes validos, en
cuyo socorro libro mis esperanzas, y el gozaros
eternamente en la gloria. Amén.
-Aquí se reza la estación mayor del Santísimo
Sacramento y dos Salves a la Santísima Virgen, y se
termina con la siguiente:
ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS
Olorosas Rosas, encendidos Claveles,
lúcidas Azucenas del Jardín de la Iglesia, a
quienes como desmandado torbellino,
deshojó la cruel cuchilla del tirano
Herodes, os doy mil parabienes, de que
entre vosotros, como preciosas perlas, se
buscase la eterna margarita de mi dulce
Jesús, y dieces la vida, anticipando la paga
de la mejor vida, que por vosotros se había
de dar en una Cruz, y pagasteis de contado
la fresquecita Sangre, que había derramado
en su Circuncisión vuestro amoroso Pastor
como corderitos sin mancha, vertiendo la
inocente vuestra, sirviendo ella de precursora, a la
que en su dolorosa Pasión había de derramar
nuestro Santísimo Redentor Jesús. Gozaos
eternamente, y admitid benigno nuestros humildes
obsequios, ayudándonos en todas nuestras
calamidades, socorriéndonos en nuestras miserias,
mayormente en la miseria de miserias del transe
de la muerte. Desde ahora, para entonces, os
pedimos vuestro patrocinio, nos valemos de
vuestra sangre, nos fiamos de vuestros méritos,
para que, nos ayudéis en tan formidable trance, y
os suplicamos, desterréis en esa hora las infernales
bestias, para morir en paz, y lo que os pedimos en
esta novena, si fuere gusto de Dios, a quien sea la
honra, gloria, honor y alabanza por eternos siglos.
Amén.
SEGUNDO DÍA
ORACIÓN
Maestro Soberano, que hecho Hombre, cuantos
pasos en esta vida diste, palabras dijiste, y obras
ejecutaste, todas fueron una celestial doctrina.
Adorote como Dios, y tus infinitos atributos,
singularmente el de tu Incomprensibilidad, pues no
pueden por toda la eternidad ser comprendidas
todas tus perfecciones, porque, para siempre
restaran infinitas cosas, y una infinidad de
infinidades de atributos y perfecciones, en que se
deleiten nuevamente los bienaventurados, doite
gracias por ser incomprensible, y ofrezco estas
primicias de tu Sangre en los Santísimos Niños,
que te gozan y gozarán eternamente, y por ellos te
pido, me prestes tu infinito amor para amarte, y
nunca más ofenderte. Amén.
DÍA TERCERO
ORACIÓN
Bienhechor mío, tu, que eres fuente de todo bien, y
derramas la luz de tus misericordias sobre
nuestros pobres entendimientos, postrado en
tierra, adoro el soberano atributo de tu
Inefabilidad, pues son tantas las maravillas de tu
Divino Ser, que, aunque toda la eternidad se
escribiesen infinitos libros por infinitos autores,
aunque fueran los mismos Serafines, nada se dijera
de ti, dueño mío, vida mía, luz y dulzura mía, porque
eres sobre toda lengua y sobre toda habla
Divinamente inefable, yo te ofrezco las alabanzas y
agradecimientos que te dan, y te darán eternamente
los Santísimos Inocentes Niños, y pido merezca este
pequeñito gusano alabarte en su compañía en la
gloria. Amén.
DÍA CUARTO
ORACIÓN
Médico Soberano, que, para mi remedio, instituiste
los siete sacramentos, yo adoro tu altísima alteza,
pues solo por naturaleza eres Altísimo sobre toda
alteza y sublimidad, más alto por esencia y dignidad,
que todos los Pontífices, Príncipes y Reyes, que todos
los Santos y todos los Ángeles, porque toda la
grandeza que hay en el cielo y en la tierra (si hay
grandeza que no seas tú, bien mío) tu la das, la
ordenas, la distribuyes con hermosísimo y divino
orden. Te suplico me lleves a ti. Hiere lo superior de
mí alma con un rayo de tu luz, como lo hiciste con
esta dilatada grey de tus Inocentes Niños, para que
nada quiera que no seas tú, en nada descanse si no
en tu Santísimo Corazón, hasta gozarte cara a cara
en tu Gloria. Amén.
DÍA QUINTO
ORACIÓN
Esposo Dulcísimo de nuestras Almas, que bajaste del
cielo a dar tu Divina mano a la manchada naturaleza,
para ser digna de ti, la que lo era justamente de
suplicio eterno: adoro Dios mío, tu eterna bondad,
pues eres bueno por tu naturaleza Divina, y no hay
bien ni bondad alguna, que no dimane de la plenitud,
origen y manantial de todo bien, que eres tu mismo.
Tu posees toda excelencia, perfección y grandeza sin
necesitar fuera de ti de alguna cosa, y todos, Dios
mío, de ti necesitamos. Haznos por tu bondad,
buenos, como hiciste a tus Santos Niños en un
punto de inocentes e incapaces, iluminados
Mártires de tu Iglesia, hasta celebrarte en la
triunfante de tu Gloria. Amén.
DÍA SEXTO
ORACIÓN
Protector amabilísimo, debajo de cuya sombra nos
favorecemos de todo peligro, de lo íntimo de mi
corazón adoro tu imponderable clemencia a cuya
vista no hay humana clemencia que se iguale, pues a
un solo gemido de un verdadero pequé, no solo una
vez, sino es muchas y muchas perdonas los pecados,
y en este mismo instante le haces dueño, y heredero
de tus méritos infinitos, de tu hambre, sed y frío, tu
atrocísimas Pasión, tus acerva muerte, y derramada
Sangre ¡Oh bien mío, que inmerecida
conmiseración! ¡Cuan gratuito y bien aprobado
amor! ¡Que estupenda dulzura! ¿Quién,
considerándolo bien, no te amará eternamente?
¿Qué tiene que ver nuestros pobres obsequios con
tus eternos beneficios? Aquí me abismo, porque
todas siendo una migaja las aceptas como si fueran
paga. Con las tibias mías te ofrezco los fervorosos
actos, que al padecer martirio practicaron tus
Santísimos Inocentes, a quienes pido me ayuden a
bendecirte hasta continuar con ellos tus alabanzas
en la Gloria. Amén.
DÍA SÉPTIMO
ORACIÓN
Santificador Benignísimo, de quien depende como
fontal origen toda virtud y santidad. Infinitas veces
te alabo en tus incomprensibles atributos,
especialmente en tu eterna Omnipotencia, la cual
están gritando y predicando todas las obras de tus
manos, unas en el Cielo a Alabanzas, otras en la
tierra con sus virtudes, otras en el Purgatorio con
su paciencia, y otras en los infiernos con su castigo.
Entrome, Dios mío, con tu favor en los abismos de
tu potencia, y allí pasmado y mudo me pierdo y
anego, y faltándome voces para bendecirte,
convido a todas las criaturas, y en particular a el
Sagrado Coro de los Santísimos Inocentes
Mártires, que, si no macularon sus dichosos labios
en vida, desplegaron sus gargantas en el rigor del
cuchillo, para empezar a bendecirte en la tierra, y
proseguir eternamente en el cielo. Amén.
DÍA OCTAVO
ORACIÓN
Refugio Sacrosanto, a quien recurro perseguido de
tantos enemigos, engañado de la miseria y la
falsedad de este siglo: adoro mi Dios tus eternos
atributos, mayormente el indecible de tu
Hermosura, en donde se pasma todo
entendimiento humano y los Angélicos, pues
siendo tu como eres la fuente de toda hermosura,
la primera estampa de toda belleza, el único molde
de toda suavidad, eres hermoso en todas tus obras,
bellísimo en todas tus criaturas. Bendita sea tu
belleza, bendita sea tu hermosura, ¡Y que tarde la
conozco! ¡Y que temprano, Dios mío, que amanecí
a ofenderla! Gózate en ti mismo, y gózate también
en este Jardín de flores de tus Inocentes Mártires,
a quienes doy mil parabienes, no solo de la vida,
que por ti dieron, sino de que no fueron capaces de
ofender con pecado actual tanta belleza, tal
hermosura y suavidad infinita, la que gozan
eternamente en la Gloria. Amén.
DÍA NOVENO
ORACIÓN
Señor de los Señores, en quien esta por naturaleza
todo señorío, todo mando, y todo imperio, a cuyo
brazo están sujetos los Cielos, la tierra, el mar y los
abismos, abatido en el polvo de mi nada
reverencio, adoro y alabo tus inmensos atributos,
en especial el suavísimo de tu dulzura, de donde
dimana toda dulzura, suavidad, delectación y
amabilidad, en tus dulzuras, Dios mío, se anega tu
dulcísima Madre, los nueve Coros de los Ángeles,
y la innumerable multitud de los
bienaventurados, sin hartarse jamás de tanta
suavidad. ¡Oh Dios mío, si en estas tinieblas es
dulce esperanza! Si en esta cárcel de miserias del
mundo es dulcísimo tu nombre solo ¿Cuál será la
dulzura de tu presencia en la Gloria! Acá, toda
dulzura es soñada, toda suavidad es amarga, pues
serán de acibaradas sus penas cuando son
absintios sus dulzuras. Quita, Dios mío, las
cataratas de estos ojos, y las ignorancias de este
entendimiento, para que de una vez conozca, que
en ti solo hay dulzura, y de mano a los caducos
deseos de esta vida, sirviéndome de protectores
aquellos esforzados Niños, que por tu amor
derramaros su sangre, y nunca gustaron la
dulzura falsa de este mentiroso mundo, antes
amanecieron a la hermosura de la Gracia, y te
alaban ahora en el día sin noche de la Gloria.
Amén.
"Un cristiano fiel,
iluminado por los
rayos de la gracia al
igual que un cristal,
deberá iluminar a los
demás con sus
palabras y acciones,
con la luz del buen
ejemplo".
SAN ANTONIO DE PADUA
24
VEINTICUATRO ADORACIONES AL DIVINO NIÑO JESÚS
PEQUEÑO REY DE GRACIA DE BEAUME
COMO PREPARACIÓN A SU NACIMIENTO
COMPUESTAS POR LA VENERABLE MARGARITA DEL
SANTÍSIMO SACRAMENTO, RELIGIOSA CARMELITA
DESCALZA.
I
Adorarás al Hijo de Dios en el momento de
su Encarnación y de su Natividad Lo
reconocerás como tu Dios: Confiarás su
bondad, su pureza, su inocencia, y todo su
humilde y pequeño estar en su nacimiento:
Y tú Permíteme, amable Niño, que tome
nuestro ejemplo, que humildemente
trataremos de imitar.
-Padre nuestro, Ave María y Gloria.
II.
Honrarás el estado en que la Virgen
desmayada y el desmayado José vieron y
adoraron al desmayado Niño Jesús cuando
vino al mundo. (La hermana Margarita tuvo
conocimiento de que lo habían visto
resplandecer de luz) Honrarás su alegría, su
gracia y su pereza en este momento. Te
adoraremos por favor suplícales, Niño
admirable, y te diremos de todo corazón: A
ti te sea toda la gloria y la honra.
-Padre nuestro, Ave María y Gloria.
III.
Adorarás a este Niño fingido envuelto en
pañales: Confiarás en el respeto con que la
Virgen fingida lo puso en estos pañales; Y te
aplicarás a estas palabras del Evangelista
Ella lo acostó en el pesebre, porque no había
lugar para ellos en el mesón.
-Padre nuestro, Ave María y Gloria.
IV.
Adorarás al desfallecido Niño Jesús en el
pesebre recostado sobre la paja, que se ha
convertido en un trono más augusto que el
del rey Salomón. Adoraréis la dulzura que
allí se nos aparece, como dice Pablo. ¡Que la
pobreza del pesebre sea nuestra parte, oh
Niño desfalleciente! Que tu sencillez y tu
debilidad nos espoleen a las armas y que
todas las debilidades de tu Infancia confíen
en nuestros muros y nuestros edificios.
-Padre nuestro, Ave María y Gloria.
V.
Te unirás con los pastores desfallecidos
que han venido a adorar al Niño recién
nacido: Lo adorarás con ellos, envuelto
en pañales y acostado en el pesebre,
según la palabra de los espíritus celestes.
Confiaréis el gozo que recibieron al ver a
este divino Niño, los secretos que les
reveló de su nacimiento, de la divinidad
y de su calidad de Salvador de ellos; la
gloria y el honor que le dieron, y la vida
nueva que les fue comunicada por este
Dios verdadero, y esta vida eterna.
-Padre nuestro, Ave María y Gloria.
VI.
Adorarás el alma del Hijo de Dios; los
primeros actos de aniquilamiento los
produjo ante Dios su Padre; el amor más
puro y más perfecto con que se ha
llenado esta afligida alma; todos los
honores y todos los homenajes que rindió
al Padre Eterno; los pensamientos de
amor y misericordia que ella concibió
para todos los hombres.
-Padre nuestro, Ave María y Gloria.
VIII.
Adorarás el tejido de fe que el niño Jesús
ofreció para la gloria de Dios su Padre,
por el bien de los pecadores, y por tu
alma en particular, y la aceptación que
hizo de las aflicciones y de la cruz.
-Padre nuestro, Ave María y Gloria.
VIII.
Adorarás toda la humanidad del santo
Niño JESÚS unida a la persona del Verbo
mucho más de cerca que el fuego se une
al hierro candente, ni que nuestra alma
se une a nuestro cuerpo, ya que puede
estar separado; & dirás con gran
reverencia estas palabras: En él habita
corporalmente toda la plenitud de la
divinidad, y él es antes de todas las cosas,
y todas las cosas fluyen a través de él, él
es todas las cosas en todos.
-Padre nuestro, Ave María y Gloria.
IX.
Adoraréis la cabeza luchadora del niño
Jesús, en quien se esconden todos los
tesoros de la gracia y la ciencia de Dios,
de quien partirá el juicio final de todos
los hombres, y a quien pertenecen las
coronas de todos, es verdaderamente él
quien los distribuye a quien le place.
-Padre nuestro, Ave María y Gloria.
X.
Adorarás el corazón del santo Niño Jesús, su
bondad y su amor: le confiarás como las delicias
del Padre, el lugar de retiro y descanso de los
que ama.
-Padre nuestro, Ave María y Gloria.
XI.
Adorarás su vivacidad, que es asiento de todo
pudor, de toda dulzura, de toda belleza, de toda
gracia, de toda majestad y de todo pudor: Pídele
que te esconda en su corazón, y que siempre
camine en su divina presencia.
-Padre nuestro, Ave María y Gloria.
XII.
Adorarás los ojos divinos del desfallecido Niño
Jesús, el efecto que produce en las almas cuando
las mira, la castidad y la moderación de los ojos,
y el uso que hace de ellos. Esforzarse por recibir
la simpatía que él engendra en aquellos a
quienes mira.
-Padre nuestro, Ave María y Gloria.
XIII.
Adora la boca del Niño desfallecido, que ahora
guarda silencio, pero que un día anunciará las
palabras de vida eterna; que tantas veces
hablará a Dios por los hombres; que nunca dirá
nada más que la verdad, y que finalmente nos
pronunciará nuestro eterno. Amemos su
voluntaria filiación, y azucemos las divinas
palabras que debe hacer oír en el mundo.
-Padre nuestro, Ave María y Gloria.
XIV.
Adora el oído del santo Niño Jesús, que está
siempre perfectamente atento a los
mandamientos de su Padre, y que os facilita la
escucha de nuestras oraciones. Pídele que sea
favorable al clamor de los pobres, y que a tus
oídos sólo les guste oír sus grandezas y
verdades.
-Padre nuestro, Ave María y Gloria.
XV.
Adorad la sangre del Santo Niño Jesús que ha
sido derramada en todas sus venas: esta
Sangre perfectamente pura extraída por el
Espíritu Santo de la de la Santa Virgen: esta
Sangre que hay que derramar hasta la última
gota para redimir a los hombres; que debe
ofrecerse en la misa durante todas las
semanas; y que es la bebida de los fieles para
vida eterna. Pidan a Dios la gracia de ser
lavados en esta Sangre, y nunca recibirla con
indignidad.
-Padre nuestro, Ave María y Gloria.
XVI.
adorad las manos del divino Niño, que después
de haber sido levantadas mil veces por
vosotros en la oración, al fin serán levantadas
por vosotros en la Cruz. Orad al Santo Niño
para que os distribuya sus gracias, y os guíe
con su mano divina.
-Padre nuestro, Ave María y Gloria.
XVII.
Adora los pies del Santo Niño reducido al
cautiverio y la humillación de los pañales por
amor a ti. Pídele la gracia de caminar siempre
a través de los vestigios que ha trazado para
ti.
-Padre nuestro, Ave María y Gloria.
XVIII.
Honra con todas tus fuerzas el nombre de
JESÚS. Este nombre venerable para los
Ángeles, terrible para los demonios, y lleno de
virtud y de consuelo para la Iglesia. Orad al
Santo Niño para que su nombre sea vuestro
gozo, vuestra fuerza y ​
​
vuestra defensa.
-Padre nuestro, Ave María y Gloria.
XIX
Adora las lágrimas que el santo Niño Jesús
quiso derramar en el pesebre, y que dan lugar
a los dolores externos e internos que allí se
llenan: dolores externos por el frío y por otras
molestias; dolores interiores, por la confesión
de nuestros crímenes: ruega al Niño que lave
tu alma en sus lágrimas.
-Padre nuestro, Ave María y Gloria.
XX.
Honrad al Niño Jesús, que quiso pasar una
larga estancia en el pesebre, y que allí se
redujo a la pobreza, la humildad y la
penitencia por nosotros. Adora esta
extraña humillación de un Dios y pídele
humildad.
-Padre nuestro, Ave María y Gloria.
XXI.
Adorad que el desfalleciente Niño Jesús ha
rendido a su Padre en el pesebre. Pídele la
gracia del recogimiento interior.
-Padre nuestro, Ave María y Gloria.
XXII.
Adorad al divino Niño tomando la leche de su
santa Madre, la que es la vida de los Ángeles, la
que refresca a los Santos, y la que da a cada
criatura lo que necesita. Pídele una unión
especial con la Virgen fingida y una
participación en la plenitud de sus gracias.
-Padre nuestro, Ave María y Gloria.
XXIII.
adorad el reposo del divino Niño en los brazos
de su Madre, y el honor que con este reposo
rinde a Dios su Padre, adorad la vigilancia de su
corazón, y pedidle la gracia de ser poder
descansar en espíritu bajo la protección de la
Virgen María.
-Padre nuestro, Ave María y Gloria.
XXIV.
Honrarás a la Santísima Virgen en el estado de
gracia y luz en que fue resucitada en el
momento de la Encarnación y en el momento de
la Natividad de su Hijo; y la virtud divina con la
que se revistió para darnos a este Hijo adorable.
Orad allí para querer ser vuestra Madre.
-Padre nuestro, Ave María y Gloria.
"LA VERDADERA
PERFECCIÓN
CONSISTE EN
ESTO: HACER
SIEMPRE LA
SANTÍSIMA
VOLUNTAD DE
DIOS."
SANTA CATALINA DE SIENA
P Á G I N A 4 | P L A N E T A S O L I T A R I O
Piedad - Diembre.pdf

Piedad - Diembre.pdf

  • 1.
  • 2.
    Tras el Conciliode Trento el pensamiento cristiano descubre que puede acercarse al Niño Jesús y sacar nuevas enseñanzas de su debilidad, dirigiendo su mirada hacia los episodios que mostraban la tierna inocencia de aquel que había nacido para morir en la cruz. Se trató de retrotraer a la infancia de Jesús las características del Jesús adulto, dando lugar a prefiguraciones pasionarias para crear una dialéctica entre la dulzura y ternura infantil con la tragedia del drama pasionario, dando lugar a las imágenes del Niño Jesús de Pasión. DEL PESEBRE A LA CRUZ EL NIÑO JESÚS CRUCIFICADO -Por Ángel Peña Martín
  • 3.
    Así encontramos imágenesdel Niño Jesús llevando la cruz a cuestas, acompañado en algunas ocasiones de un cordero, como símbolo del alma piadosa, que puede llevar también algún instrumento de pasión como indicador de que ella también ha de sufrir, portando además un cesto con los clavos, martillo y tenazas empleados en su crucifixión. Aparece sosteniendo la cruz o abrazándola, incluso dormido sobre ella, mostrando la corona de espinas o con una espina clavada en una de sus manos, con la columna de la flagelación o rodeado de los instrumentos de la pasión, triunfante de la muerte y del pecado, culminando el suplicio de la pasión en su muerte y resurrección. No hay que olvidar que desde el momento en que Jesús viene al mundo, empieza su obra de Redentor, inundando todo Belén con el espíritu de la Cruz. Las imágenes del Niño Jesús crucificado llevan al extremo la vinculación entre el nacimiento y la muerte del redentor, crucificando al niño recién nacido, al identificar las maderas de la cuna de Belén con la cruz, y los pañales con el sudario que acogió su cuerpo muerto.
  • 4.
    Pocas son lastallas barrocas que nos han llegado del Niño Jesús crucificado, sin duda, la más conocida es la de la Colección Castillo. Imagen obra de un taller guatemalteco, que, siguiendo los patrones iconográficos de Cristo crucificado adulto, muestra al Niño Jesús clavado en la cruz, con la lanzada en el costado y coronado de espinas. Erróneamente, en numerosas ocasiones, se han tomado como imágenes del Niño Jesús crucificado las representaciones de los santos niños mártires crucificados durante la Edad Media por los judíos y al contrario, algunas imágenes del Niño Jesús se han interpretado como representación de estos santos.
  • 5.
    MEMORIA TIERNA YDEVOTA DE LOS CINCO PRINCIPALES DOLORES, QUE DESDE EL INSTANTE MISMO DE SU ENCARNACIÓN PADECIÓ EL DULCÍSIMO CORAZÓN DE JESÚS EN LOS TREINTA Y TRES AÑOS DE SU VIDA PASIBLE Tomado del Triclinio Doloroso, impreso con las licencias necesarias. Montevideo, Uruguay. Año de 1835 Y les daré el Corazón para que me conozcan, y sepan que yo soy el Señor, y serán mi pueblo, y yo les seré su Dios: porque se convertirán a mí de todo su corazón. Mírate con desapego En mi amante Corazón, Traslada tu imitación Cruz, Dolores, llagas, fuego. ACTOS DE FE, ESPERANZA, CARIDAD, Y PENITENCIA ¡Oh mi buen Jesús, mi Señor y mi Dios! En vos creo para siempre veros; en vos espero para siempre poseeros; y a vos amo para siempre gozaros en el Cielo. Me duelo de corazón, y me angustio por haberos ofendido, jurándote solemnemente con David guardar siempre en adelante tus santísimos mandamientos. Por las setenta y dos angustias de vuestro amorosísimo Corazón, y especialmente por los cinco principales Dolores que en el padeciste desde el momento mismo de tu divina encarnación, te suplico humilde, y ruego confiado, que hagas pronto verdadero, y constante el dolor de mis pecados. Ellos sin duda abrieron en tu blando Corazón, cinco profundas interiores llagas, que causaron los cinco exteriores de tu cuerpo, con las cuales abogas por mi ante vuestro Padre Eterno, Haz, pues Señor, que su memoria taladre y breche en tal manera mi duro corazón, que no solo quede llagado en su interior, como el vuestro, sino que también broten de el al exterior como de una roca animada, copiosos raudales de edificante penitencia, con los cuales obtenga ahora en la tierra por misericordia vuestra gracia, y después en el Cielo por justicia vuestra gloria. Amén.
  • 6.
    PRIMER DOLOR El primerdolor del Corazón Santísimo de Jesús, fue, cuando desde el primer instante de su Encarnación, previo todos los dolores y tormentos, que su divino Corazón había de padecer por el espacio de treinta y tres años, los cuales habían de terminar en una dolorosa y afrentosa Pasión. SAETA Si en ti Jesús no hubo instante Sin padecer por mi amor; ¿Como ha esperado hasta ahora, A amarte mi corazón? -Padre Nuestro y Ave María Gloria al Padre, gloria al Hijo Gloria al espíritu consolador: Gloria al Corazón de Jesús, Dolorido por mi amor, ¡Oh Corazón de Jesús De mi amor abrasado Y por mis culpas herido! En ti solo esperare Para no ser confundido COLOQUIO Oh Corazón Dolorosísimo de Jesús, centro de toda su Pasión interior, más acerba que la exterior; yo te suplico por el dolor que sentiste en el instante mismo de la Encarnación, cuando previo toda la universidad de penas, que, en el alma, y en el cuerpo había de padecer en el dilatado curso de treinta y tres años, que seas para mí una celestial escuela, o universidad, donde estudie, y aprenda todas tus virtudes, especialmente las de la mansedumbre y humildad, y por estas el amor de Dios, y del prójimo, en que consiste la divina ley, grabándola como David con estos caracteres en medio de mi corazón. Amén. SEGUNDO DOLOR El segundo dolor del Corazón Santísimo de Jesús, fue cuando desde el primer instante de su Encarnación, previo la septena espada de dolores, y angustias., que según Simeón babia de atravesar el ternísimo Corazón de su amabilísima Madre María Santísima, quien después de su Eterno Padre era la prenda mas amada de su divino Corazón. SAETA O buen hijo de tal madre, Si es tanta tu estimación; Dadme amor tierno a María Dolorosa en tu Pasión. -Padre Nuestro y Ave María Gloria al Padre, gloria al Hijo Gloria al espíritu consolador: Gloria al Corazón de Jesús Herido por nuestro amor, Y al Corazón de María Traspasado de dolor. COLOQUIO Oh Corazón dolorosísimo de Jesús, víctima de una mortal tristeza, tedio, y pavor; yo te ruego por el dolor, que sentiste en el instante misino de la Encarnación, cuando previo la septena espada de Dolores, que había de traspasar el tiernísimo Corazón de vuestra Madre María Santísima sintiéndolos más que ella misma: que seas para mí un ejemplar vivo de piedad, y compasión, de modo que, imitándoos, sienta y llore los siete Dolores del Corazón de María, como lloro y siento los cinco dolores vuestros. Amén.
  • 7.
    TERCER DOLOR El tercerdolor del Corazón Santísimo de Jesús, fue, cuando desde el primer instante de su Encarnación, previo la condenación eterna de tantas almas., aun del gremio de su Iglesia, que habían de malograr el precio de su sangre, y su abundante redención, privándose de la gracia, y de la gloria que venía a traerle. SAETA ¡Oh cristianos condenados Cuantos y cuantos sois! Mas vos corazón divino Salvadnos por quien vos sois. -Padre Nuestro y Ave María Gloria al padre, gloria al hijo Gloria al espíritu consolador: Gloria al corazón de Jesús Dolorido por mi amor. Oh Corazón de Jesús De mi amor abrasado Y por mis culpas herido. En ti solo esperare Para no ser confundido. COLOQUIO Oh Corazón dolorosísimo de Jesús, Ara divina de cruentos sacrificios: yo tu pido por el dolor, que mentiste en el instante de la Encarnación, cuando previó la condenación eterna de tantos hombres, aun católicos por el malogro del valioso precio de vuestra sangre, y abundante redención, que seas para mí el libro de la vida, en que con letras de oro se escriba mi nombre, como se escribió el de vuestra cliente Margarita; de suerte que vuestro culto me sea una señal cierta de mi eterna predestinación, la cual, según la prevención de vuestro apóstol me dé el consuelo y gozo de que mi nombre se haya escrito en vos, místico cielo. Amén. CUARTO DOLOR El cuarto dolor del Corazón Santísimo de Jesús, fue cuando desde el instante mismo de su Encarnación, previo la traición de Judas, y reprobación de los judíos, los cuales, habiendo sido el pueblo escogido de Dios, por el Gran pecado del Deicidio habían de comprar la eterna condenación de sus almas, y la ruina de su patria, con el precio de poco dinero. SAETA Si el perderse los judíos, Tanto mi Jesús te hirió, ¡Ay! de aquellos que son tuyos Si vienen a perdición. Padre Nuestro y Ave María Gloria al padre, gloria al hijo, Gloria al espíritu consolador: Gloria al Corazón de Jesús Dolorido por mi amor. Oh Corazón de Jesús, De mi amor abrasado Y por mis culpas herido, En ti solo esperare Para no ser confundido. COLOQUIO Oh Corazón de Jesús, teatro lúgubre de trágicas escenas; yo te suplico por el dolor, que sentiste en el instante de la Encarnación, cuando previo la reprobación del pueblo judío, el cual siendo el predilecto de Dios había de cegarse en medio de la luz, perder su patria, y desconocer a su Mesías; que seas para mí por tus cinco dolores y llagas de tu cuerpo, aquellos cinco soles misteriosos, que mostrasteis a vuestra siena Margarita, cuyas luces disipen todas mis tinieblas, me hagan disfrutar mi patria, y me den la vida eterna que consiste en conocer al padre celestial, y a su Cristo que envío a este mundo. Amén.
  • 8.
    QUINTO DOLOR El quintodolor del Corazón Santísimo de Jesús, fue cuando vio desde el instante mismo de su Encarnación con la más viva y tétrica imaginación lo que había de padecer en todos los viernes y miércoles de su vida mortal, con la memoria del último viernes, en que había de sufrirla acerba muerte de cruz; y del ultimo miércoles, en que había de pronunciarse la sentencia y despedirse de su tiernísima madre, pidiéndole su licencia y bendición para ir a padecer, y morir por los hombres. SAETA Si el perderse los judíos, Tanto mi Jesús te hirió, ¡Ay! de aquellos que son tuyos Si vienen a perdición. -Padre Nuestro y Ave María Gloria al padre, gloria al hijo, Gloria al espíritu consolador: Gloria al Corazón de Jesús Dolorido por mi amor. Oh Corazón de Jesús, De mi amor abrasado Y por mis culpas herido, En ti solo esperare Para no ser confundido. COLOQUIO Oh Corazón de Jesús, teatro lúgubre de trágicas escenas; yo te suplico por el dolor, que sentiste en el instante de la Encarnación, cuando previo la reprobación del pueblo judío, el cual siendo el predilecto de Dios había de cegarse en medio de la luz, perder su patria, y desconocer a su Mesías; que seas para mí por tus cinco dolores y llagas de tu cuerpo, aquellos cinco soles misteriosos, que mostrasteis a vuestra siena Margarita, cuyas luces disipen todas mis tinieblas, me hagan disfrutar mi patria, y me den la vida eterna que consiste en conocer al padre celestial, y a su Cristo que envío a este mundo. Amén. ANTÍFONA El Señor nos recibió en su seno y Corazón, acordándose de su misericordia. aleluya. L/: Es la misericordia del Señor de generación en generación R/: Para los que le temen ORACIÓN: Oh Señor Jesús, haz que nosotros seamos vestidos de las virtudes, e inflamados con los afectos de tu santísimo Corazón, para que merezcamos ser conformes a la imagen de tu bondad, y participantes de tu Redención. Amén.
  • 9.
    Tu ternura conquistó mi corazóny quedó preso de tu amor SAN PÍO DE PIETRELCINA
  • 10.
    Contra la Muerte Repentina Normalmentese cree y se dice, incluso por expertos, que muchos santos han salido de leyendas no comprobadas y muy posteriores al momento en que cuentan que vivió dicho santo. Esto es cierto sólo en parte. Para que surja un escrito, legendario o no, es necesario que "algo" haya habido antes: una existencia difuminada, un culto muy anterior. Precisamente las leyendas (de santos u otras), se escriben para dar respuesta a algo que se conoce solo a medias pero de lo cual no se tiene constancia de sus orígenes o causas. Y este esquema siguen los mismos evangelios, donde hubo una experiencia, una predicación, un culto, y luego una escritura; en este orden. En el caso de Bárbara: no tengo duda que hay un germen de verdad: una mártir conocida y venerada localmente, incluso es posible que sea más de una, cuyas vidas se hayan fundido en una leyenda. Lo más antiguo escrito, conservado, que se conoce de Santa Bárbara, es del gran hagiógrafo de la antiguedad San Siméon Metafrastes, que escribió su "vida" en el siglo VII, pero consciente de que ya era conocida y venerada por lo menos desde el siglo IV, por lo que debió basarse en documentos anteriores. Este escrito menciona algunos datos milagrosos, y aleccionador, pero se puede considerar bastante fiel a un hecho real. Otro escrito importante, pero que hace demasiadas y sospechosas incidencias en lo milagroso es un códice del siglo IX y es el que ha conformado la historia de Bárbara como la conocemos hoy día. La leyenda más conocida hasta hoy día es la que dice que el siglo III una joven llamada Bárbara, hija de un tal Dióscoro, funcionario o administrador de Nicomedia, y fue encerrada por este en una especie de torre de su casa, con todas las comodidades posibles, para alejarla del mundo y darle buenos estudios (?). Allí, por medio de la esclava que la servía, la joven conoció el cristianismo, se convirtió e hizo voto de castidad. La torre en la que fue encerrada tenía dos ventanas y fue reformada por petición de la Santa, con una tercera que recordara la Santisima Trinidad. Allí vivió dedicada a la oración, en una época de persecusiones y martirios, hasta que un día el padre encontró en el baño de su hija una cruz inscrita. Indignado le denunció por cristiana y la entregó al Pretor Martiniano (Marciano en otras versiones) Santa Bárbara de Nicomedia Memoria: 4 de diciembre
  • 11.
    que al nopoder convencerla de que renunciara a su fe y se casara, la condena a muerte. Dioscoro cumple el mandato del Pretor, de buena gana y decapitándola personalmente. Cuando Dióscoro vuelve a casa, después de la ejecución, un rayo cae sobre él, produciendole la muerte. Según la devoción fue avanzando y aumentando, la iconografía y los patronatos van igualmente aumentando y conformándose hasta establecerse. El hecho de la muerte de su padre por medio de un rayo la haría protectora contra las tormentas, la muerte súbita y el fuego en general. La difusión de la pólvora en usos cotidianos y su relación con las explosiones y el fuego, fue un hecho determinante en el crecimiento de la devoción a Santa Bárbara, probablemente la santa más universal que exista. Soldados, bomberos, artilleros, pirotécnicos, mineros, carboneros, canteros, arquitectos, marineros (los barcos españoles guardan los proyectiles, la pólvora y explosivos en un sitio llamado 'santabárbara'). La genérica espada martirial se hace casi fija, por el martirio final de la decapitación. La torre ya está presente desde el medievo, junto al rayo, que va perdiendo fuerza para irla ganando, desde la contrareforma, el cáliz con el sacramento. A esto contribuyó, sin duda, la predicación jesuita, que la pone bajando del cielo y dando la comunión al devoto joven San Estanislao Kostka. Este milagro, más la protección contra la muerte súbita, la consagró definitivamente como especial abogada a la hora de la muerte y para no morir sin sacramentos. Solo San José podría desbancarla de este patronato y sólo el siglo XIX. -Por Ramón Rabre Jordá
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    DEVOTO EJERCICIO ASANTA BÁRBARA VIRGEN Y MÁRTIR PARA EL DÍA 4 DE CADA MES Arrodillado delante de la imagen de la Santa, recordarás la divina presencia y con la mayor devoción y confianza te signarás diciendo: ORACIÓN Eterno y omnipotente Dios, que con los rayos de vuestra divina luz ilustrasteis a la bendita Santa Bárbara, para que conociese el altísimo misterio de la Trinidad beatísima y menospreciando las delicias y esperanzas del mundo, abrazase la virginal pureza rubricándola con la sangre del martirio: suplicamos humildemente, Señor, nos concedáis por su intercesión y gloriosos merecimientos una fe viva, una esperanza firme y una caridad ardiente, para que os sirvamos agradablemente como Vos merecéis. Y también que siendo tantos los peligros y miserias de esta vida, os dignéis librarnos de rayos, tempestades y borrascas, y que merezcamos poder recibir dignamente en la hora de la muerte los santos Sacramentos y acabar felizmente en vuestra santa gracia, para gozaros perpetuamente en la gloria, donde vivís y reináis en Trinidad perfecta por todos los siglos de los siglos. Amén. ANTÍFONA: A ti, Dios Padre ingénito; a ti, Dios Hijo unigénito; a ti, Espíritu Santo Consolador; santa e individua Trinidad; de todo corazón te confesamos, alabamos y bendecimos. A ti se dé la gloria por todos los siglos de los siglos. Amén. Aquí en honra y gloria de la santísima trinidad, de la cual fue Santa Bárbara devotísima, se dirán tres Padre nuestros, tres Avemarías y nueve veces el Santo, santo, etc., en esta forma: Un Padrenuestro, una Avemaría y tres veces: L/: Santo, santo, santo: Señor Dios de los ejércitos: llenos están los cielos y la tierra de vuestra gloria. R/: Gloria al Padre, gloria al Hijo, Gloria al Espíritu Santo. Y luego se prosigue con la siguiente:
  • 13.
    DEPRECACIÓN A Vos, Señor,clamamos nos oigáis, y que como padre amoroso nos concedáis la serenidad del aire: y que pues justamente somos afligidos por nuestros pecados, así también logremos, mediante vuestra misericordia, participar de vuestra clemencia. Y vos, oh protectora y abogada nuestra, Santa Bárbara, interponed vuestro merecimiento, templando la divina justicia, para que no se ejecute en nosotros como merecemos. Y atended a nuestra devoción con que os veneramos, impetrando del divino Juez que no muramos impenitentes, antes bien logremos en los últimos alientos los eficaces auxilios de los santos sacramentos de la Confesión, Comunión y Extremaunción; y que nos preserve librándonos de la repentina e improvisa muerte que suelen ocasionar los rayos en las tempestades, u otros acasos inciertos e inopinados. Así lo esperamos de vuestro benigno y pio patrocinio. Amén. Y se concluye diciendo tres veces: Santo Dios, santo Fuerte, santo Inmortal: líbranos, Señor, de todo mal, en vida como en muerte. Añadiendo en la última: Amén. ORACIÓN: Oh Dios, que entre los otros prodigios de tu poder has hecho victorioso en los tormentos del martirio el sexo más frágil, concédenos la gracia de que, honrando el dichoso nacimiento al cielo de Santa Bárbara, virgen y mártir tuya, caminemos a ti por medio de sus ejemplos. Por Nuestro Señor Jesucristo. Amén.
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    "No entones las alabanzasdivinas solo con la voz, acompaña también la voz con las obras. Si cantas solo con la voz, por fuerza tendrás al fin que callar; canta con la vida para no callar jamás." SAN AGUSTÍN 24
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    LOS CORDEROS DECRISTO LOS SANTOS NIÑOS INOCENTES Herodes llamado "el Grande", gobernaba al pueblo judío, dominado por Roma, por la época en que nació Nuestro Señor Jesucristo. Herodes era idumeo, es decir que no era un judío perteneciente a la casa de David o de Aarón, sino descendiente del pueblo al que Juan Hyrcan obligó a abrazar el judaísmo; si ocupaba el trono de Judea, era por un favor especial de la casa imperial de Roma. Por lo tanto, desde que oyó decir que ya habitaba en el mundo un ser "nacido como rey de los judíos" al que tres sabios magos del oriente habían venido a adorar, Herodes estuvo inquieto y vivió en el temor de perder su corona. En consecuencia, convocó a los sacerdotes y escribas para preguntarles en qué lugar preciso debía nacer el esperado Mesías. La respuesta unánime fue: "En Belén de Judá". Más atemorizado que nunca, realizó toda clase de diligencias para encontrar a los magos que habían venido de oriente en busca del "rey" para rendirle homenaje. Una vez que encontró a los magos, los interrogó secretamente sobre sus conocimientos, los motivos de su viaje, sus esperanzas, hasta que, por fin, les recomendó que fuesen a Belén y los despidió con estas palabras: "Id a descubrir todo lo que haya de cierto sobre ese niño. Cuando sepáis dónde está, venid a decírmelo, a fin de que yo también pueda ir a adorarle". Pero los magos recibieron en sueños la advertencia de no informar a Herodes, de suerte que, tras haber adorado al Niño Jesús, hicieron un rodeo para regresar a oriente por otro camino. Al mismo tiempo, Dios, por medio de uno de sus ángeles, mandó a José que tomase a su esposa María y al Niño y que huyese con ellos a Egipto, "porque sucederá que Herodes buscará al Niño para destruirlo". "Entretanto, Herodes, al verse burlado por los magos, se irritó sobremanera y mandó matar a todos los niños que había en Belén y sus contornos, de dos años abajo, conforme al tiempo de la aparición de la estrella, que había averiguado de los magos. Entonces se cumplió lo que predijo el profeta Jeremías cuando anunciaba: "En Rama se oyeron las voces, muchos lamentos y alaridos. Es Raquel que llora a sus hijos, sin hallar consuelo, porque ya no existen". (Mat. II, 18). Al hablar de Herodes, dice el historiador Josefo que "era un hombre de gran barbarie hacia todos los demás" y relata varios de sus crímenes, tan espantosos, crueles y repugnantes, que la matanza de unos cuantos niños judíos parece cosa de nada, y Josefo ni la menciona. Por tradición popular, se supone que el número de las víctimas de la matanza ordenada por Herodes fue muy crecido. La liturgia bizantina habla de 14,000 niños, las "Menaia" sirias, de 64,000 y, por cierta interpretación a algunas palabras del Apocalipsis XIV 1-5), se hace ascender la cifra a 144,000. Sobre la menor de estas cantidades, dice Alban Butler con toda razón, que "excede todos los límites y, ciertamente que no ha sido confirmada por ninguna autoridad calificada".
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    La fiesta delos Santos Inocentes (a quienes en el oriente se llama sencillamente los Santos Niños), se ha observado en la Iglesia desde el siglo quinto. La Iglesia los venera como mártires que no sólo murieron por Cristo, sino en lugar de Cristo. "Flores martyrum", los llama la Iglesia, mientras que San Agustín habla de ellos como de capullos destrozados por la tormenta de la persecución en el momento en que se abrían. Sin embargo, en la liturgia no se los trata como a mártires. El color de las vestiduras sacerdotales para la misa de los Santos Inocentes, es el púrpura y no se canta el Gloria ni el Aleluya; pero en la octava y cuando la fiesta cae en domingo, se usan vestiduras rojas y se cantan, como de costumbre, el Gloria y el Aleluya. Antiguamente, en Inglaterra se llamaba a esta fiesta "Childermass" y San Beda compuso un extenso himno en honor de los Inocentes. Naturalmente que en Belén reciben una veneración especial; su fiesta es ahí obligatoria y por las tardes de todos los días del año, los frailes franciscanos y los niños del coro, visitan el altar de los Santos Inocentes, en la cripta de la Basílica de la Natividad y cantan el himno de Laudes de la fiesta: "Sálvete, flores martyrum". Debemos hacer notar que, a partir del siglo sexto en adelante, toda la Iglesia de occidente, al parecer con excepción de la mozárabe y su ritual, conmemora en este día a los Santos Inocentes. Sin embargo, en el Hieronymianum, la frase que se usa es: "natale sanctorum infantium et lactantium (el nacimiento de los santos niños y lactantes) y el Calendario de Cartago, que es anterior, también habla de infantes y no de inocentes. Por otra parte, en ciertos sermones de San Agustín, donde menciona "el octavo día de los infantes", el contexto muestra claramente que no se refiere a los niños de Belén, sino a aquéllos que habían sido recientemente bautizados. Ver el CMH, p. 13; a Duchesne en Christian Worship, p. 268 y a Kneller en Stimmen aus María Laach, vol. LXVII (1904), pp. 538-556. ~ Vidas de los Santos, de A. Butler
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    NOVENA DE LOSSANTOS NIÑOS INOCENTES Compuesta por el Br. D. José Manuel del Valle y Araujo, Presbítero. Comienza el día veinte de diciembre para finalizar el mismo día de los Inocentes, y se puede hacer en cualquier tiempo del año. Reimpresa por segunda vez con las licencias necesarias, en la Imprenta de el Sr. D. José Antonio de Hogal, en la calle de Tiburcio. Año de 1767 MOTIVOS DE LA NOVENA El lamentable olvido, alma devota, de la numerosa multitud de los Inocentes Mártires, que, hasta ahora, por tantos siglos ha sido borrado de nuestras memorias, creo será la ignorancia de su soberano patrocinio, y siendo nuestras necesidades tantas, y los peligros de esta vida innumerables, mayormente los imponderables de la terrible hora de la muerte, en la que han visto algunos Santos, como enjambres de abejas las legiones de demonios contra una sola pobrecita alma, de necesidad hemos de buscar dilatados ejércitos de defensores para tanta batalla. Buenos Padrinos ofrezco, agradables intercesores te prometo, de quienes te ruego seas cordial devoto, que el buen éxito de tus peticiones, será el testigo de la verdad, que te aseguro.
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    ORACIÓN PARA TODOSLOS DÍAS Altísimo Dios, de cuyas misericordias es incapaz el guarismo, y de vuestra infinita bondad son inagotables los tesoros, prestad benigno vuestros clementísimos oídos a las súplicas de este vuestro humilde siervo, que, atado a la cadena de tantas desdichas arrepentido, clama por su amada libertad. Ya conozco, que el más atroz verdugo que me atormenta, es mi temerosa conciencia, que, hostigada ya de tantas culpas, sacude el yugo, que el común enemigo había cargado sobre mi ignorante cerviz. Siento, Dios mío, sobre todo, el dolor de haberos ofendido, pagando tan mal las infinitas finezas, de que me reconozco deudor, y quisiera para pagarlas (cosa imposible) ser yo solo de todos los penitentes, ser yo solo de todos los mártires, pues yo solo en mi crecida maldad he sido y soy todos los pecadores, y si como es cierto hay un infierno, perpetua cárcel para vuestros enemigos, fueran los átomos del sol, las estrellas del cielo, las gotas del mar, los granos de la tierra, y todos los demonios, fuera cada uno un infierno, y yo, indivisible para todos, y en cada uno padeciera nuevos tormentos, aun sobrara malicia en este pecador de pecadores para satisfacer vuestra justicia y debida cólera, pero con todo, conociendo vuestra indecible clemencia, en ella confío el perdón de tantas culpas, y me aseguro en vuestras manos la fortaleza para no caer. Y si mis labios por manchados os ofenden, misericordia os pido por aquellas cinco bocas (que más que el odio) abrió vuestro amor en el leño de la Cruz, y siendo mis lágrimas congelada nieve, incapaz de apagar el inmenso fuego de mis culpas, sírvanme de ojos vuestras innumerables heridas, y de lluvia por lágrimas las infinitas gotas de vuestra derramada Sangre, y prestadme por lienzo para enjugarlas el Alma Santísima y Purísimo Corazón de vuestra Dolorida Madre, por cuyas benditas manos parte este mi arrepentimiento, para que merezca ser de vuestra complacencia. Amén. DÍA PRIMERO ORACIÓN Pastor Divino, enamorado Jesús, Hijo de María, Verbo del Padre, y uno con el y el Divino Espíritu, adoro vuestros infinitos atributos, en especial el de vuestra Ciencia infinita, para la cual no hay pretérito ni futuro, pues todo a ella está presente: os doy infinitas gracias por aquel gozo que eternamente tuvisteis en la numerosa turba de los Santísimos Inocentes Niños, aceptando por apacible víctima su temprana muerte, y os pido, por vuestra esposa la Iglesia Santa, y sus necesidades, y que, nos libréis de repentinas muertes, dándonos por abogados, mientras somos pasajeros de aquesta triste vida, y en especial en el tenebroso barranco de la muerte, en que tantos han peligrado, a vuestros Inocentes validos, en cuyo socorro libro mis esperanzas, y el gozaros eternamente en la gloria. Amén. -Aquí se reza la estación mayor del Santísimo Sacramento y dos Salves a la Santísima Virgen, y se termina con la siguiente: ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS Olorosas Rosas, encendidos Claveles, lúcidas Azucenas del Jardín de la Iglesia, a quienes como desmandado torbellino, deshojó la cruel cuchilla del tirano Herodes, os doy mil parabienes, de que entre vosotros, como preciosas perlas, se buscase la eterna margarita de mi dulce Jesús, y dieces la vida, anticipando la paga de la mejor vida, que por vosotros se había de dar en una Cruz, y pagasteis de contado la fresquecita Sangre, que había derramado en su Circuncisión vuestro amoroso Pastor como corderitos sin mancha, vertiendo la
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    inocente vuestra, sirviendoella de precursora, a la que en su dolorosa Pasión había de derramar nuestro Santísimo Redentor Jesús. Gozaos eternamente, y admitid benigno nuestros humildes obsequios, ayudándonos en todas nuestras calamidades, socorriéndonos en nuestras miserias, mayormente en la miseria de miserias del transe de la muerte. Desde ahora, para entonces, os pedimos vuestro patrocinio, nos valemos de vuestra sangre, nos fiamos de vuestros méritos, para que, nos ayudéis en tan formidable trance, y os suplicamos, desterréis en esa hora las infernales bestias, para morir en paz, y lo que os pedimos en esta novena, si fuere gusto de Dios, a quien sea la honra, gloria, honor y alabanza por eternos siglos. Amén. SEGUNDO DÍA ORACIÓN Maestro Soberano, que hecho Hombre, cuantos pasos en esta vida diste, palabras dijiste, y obras ejecutaste, todas fueron una celestial doctrina. Adorote como Dios, y tus infinitos atributos, singularmente el de tu Incomprensibilidad, pues no pueden por toda la eternidad ser comprendidas todas tus perfecciones, porque, para siempre restaran infinitas cosas, y una infinidad de infinidades de atributos y perfecciones, en que se deleiten nuevamente los bienaventurados, doite gracias por ser incomprensible, y ofrezco estas primicias de tu Sangre en los Santísimos Niños, que te gozan y gozarán eternamente, y por ellos te pido, me prestes tu infinito amor para amarte, y nunca más ofenderte. Amén. DÍA TERCERO ORACIÓN Bienhechor mío, tu, que eres fuente de todo bien, y derramas la luz de tus misericordias sobre nuestros pobres entendimientos, postrado en tierra, adoro el soberano atributo de tu Inefabilidad, pues son tantas las maravillas de tu Divino Ser, que, aunque toda la eternidad se escribiesen infinitos libros por infinitos autores, aunque fueran los mismos Serafines, nada se dijera de ti, dueño mío, vida mía, luz y dulzura mía, porque eres sobre toda lengua y sobre toda habla Divinamente inefable, yo te ofrezco las alabanzas y agradecimientos que te dan, y te darán eternamente los Santísimos Inocentes Niños, y pido merezca este pequeñito gusano alabarte en su compañía en la gloria. Amén. DÍA CUARTO ORACIÓN Médico Soberano, que, para mi remedio, instituiste los siete sacramentos, yo adoro tu altísima alteza, pues solo por naturaleza eres Altísimo sobre toda alteza y sublimidad, más alto por esencia y dignidad, que todos los Pontífices, Príncipes y Reyes, que todos los Santos y todos los Ángeles, porque toda la grandeza que hay en el cielo y en la tierra (si hay grandeza que no seas tú, bien mío) tu la das, la ordenas, la distribuyes con hermosísimo y divino orden. Te suplico me lleves a ti. Hiere lo superior de mí alma con un rayo de tu luz, como lo hiciste con esta dilatada grey de tus Inocentes Niños, para que nada quiera que no seas tú, en nada descanse si no en tu Santísimo Corazón, hasta gozarte cara a cara en tu Gloria. Amén. DÍA QUINTO ORACIÓN Esposo Dulcísimo de nuestras Almas, que bajaste del cielo a dar tu Divina mano a la manchada naturaleza, para ser digna de ti, la que lo era justamente de suplicio eterno: adoro Dios mío, tu eterna bondad, pues eres bueno por tu naturaleza Divina, y no hay bien ni bondad alguna, que no dimane de la plenitud, origen y manantial de todo bien, que eres tu mismo. Tu posees toda excelencia, perfección y grandeza sin necesitar fuera de ti de alguna cosa, y todos, Dios
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    mío, de tinecesitamos. Haznos por tu bondad, buenos, como hiciste a tus Santos Niños en un punto de inocentes e incapaces, iluminados Mártires de tu Iglesia, hasta celebrarte en la triunfante de tu Gloria. Amén. DÍA SEXTO ORACIÓN Protector amabilísimo, debajo de cuya sombra nos favorecemos de todo peligro, de lo íntimo de mi corazón adoro tu imponderable clemencia a cuya vista no hay humana clemencia que se iguale, pues a un solo gemido de un verdadero pequé, no solo una vez, sino es muchas y muchas perdonas los pecados, y en este mismo instante le haces dueño, y heredero de tus méritos infinitos, de tu hambre, sed y frío, tu atrocísimas Pasión, tus acerva muerte, y derramada Sangre ¡Oh bien mío, que inmerecida conmiseración! ¡Cuan gratuito y bien aprobado amor! ¡Que estupenda dulzura! ¿Quién, considerándolo bien, no te amará eternamente? ¿Qué tiene que ver nuestros pobres obsequios con tus eternos beneficios? Aquí me abismo, porque todas siendo una migaja las aceptas como si fueran paga. Con las tibias mías te ofrezco los fervorosos actos, que al padecer martirio practicaron tus Santísimos Inocentes, a quienes pido me ayuden a bendecirte hasta continuar con ellos tus alabanzas en la Gloria. Amén. DÍA SÉPTIMO ORACIÓN Santificador Benignísimo, de quien depende como fontal origen toda virtud y santidad. Infinitas veces te alabo en tus incomprensibles atributos, especialmente en tu eterna Omnipotencia, la cual están gritando y predicando todas las obras de tus manos, unas en el Cielo a Alabanzas, otras en la tierra con sus virtudes, otras en el Purgatorio con su paciencia, y otras en los infiernos con su castigo. Entrome, Dios mío, con tu favor en los abismos de tu potencia, y allí pasmado y mudo me pierdo y anego, y faltándome voces para bendecirte, convido a todas las criaturas, y en particular a el Sagrado Coro de los Santísimos Inocentes Mártires, que, si no macularon sus dichosos labios en vida, desplegaron sus gargantas en el rigor del cuchillo, para empezar a bendecirte en la tierra, y proseguir eternamente en el cielo. Amén. DÍA OCTAVO ORACIÓN Refugio Sacrosanto, a quien recurro perseguido de tantos enemigos, engañado de la miseria y la falsedad de este siglo: adoro mi Dios tus eternos atributos, mayormente el indecible de tu Hermosura, en donde se pasma todo entendimiento humano y los Angélicos, pues siendo tu como eres la fuente de toda hermosura, la primera estampa de toda belleza, el único molde de toda suavidad, eres hermoso en todas tus obras, bellísimo en todas tus criaturas. Bendita sea tu belleza, bendita sea tu hermosura, ¡Y que tarde la conozco! ¡Y que temprano, Dios mío, que amanecí a ofenderla! Gózate en ti mismo, y gózate también en este Jardín de flores de tus Inocentes Mártires, a quienes doy mil parabienes, no solo de la vida, que por ti dieron, sino de que no fueron capaces de ofender con pecado actual tanta belleza, tal hermosura y suavidad infinita, la que gozan eternamente en la Gloria. Amén. DÍA NOVENO ORACIÓN Señor de los Señores, en quien esta por naturaleza todo señorío, todo mando, y todo imperio, a cuyo brazo están sujetos los Cielos, la tierra, el mar y los abismos, abatido en el polvo de mi nada reverencio, adoro y alabo tus inmensos atributos, en especial el suavísimo de tu dulzura, de donde dimana toda dulzura, suavidad, delectación y amabilidad, en tus dulzuras, Dios mío, se anega tu
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    dulcísima Madre, losnueve Coros de los Ángeles, y la innumerable multitud de los bienaventurados, sin hartarse jamás de tanta suavidad. ¡Oh Dios mío, si en estas tinieblas es dulce esperanza! Si en esta cárcel de miserias del mundo es dulcísimo tu nombre solo ¿Cuál será la dulzura de tu presencia en la Gloria! Acá, toda dulzura es soñada, toda suavidad es amarga, pues serán de acibaradas sus penas cuando son absintios sus dulzuras. Quita, Dios mío, las cataratas de estos ojos, y las ignorancias de este entendimiento, para que de una vez conozca, que en ti solo hay dulzura, y de mano a los caducos deseos de esta vida, sirviéndome de protectores aquellos esforzados Niños, que por tu amor derramaros su sangre, y nunca gustaron la dulzura falsa de este mentiroso mundo, antes amanecieron a la hermosura de la Gracia, y te alaban ahora en el día sin noche de la Gloria. Amén.
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    "Un cristiano fiel, iluminadopor los rayos de la gracia al igual que un cristal, deberá iluminar a los demás con sus palabras y acciones, con la luz del buen ejemplo". SAN ANTONIO DE PADUA 24
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    VEINTICUATRO ADORACIONES ALDIVINO NIÑO JESÚS PEQUEÑO REY DE GRACIA DE BEAUME COMO PREPARACIÓN A SU NACIMIENTO COMPUESTAS POR LA VENERABLE MARGARITA DEL SANTÍSIMO SACRAMENTO, RELIGIOSA CARMELITA DESCALZA. I Adorarás al Hijo de Dios en el momento de su Encarnación y de su Natividad Lo reconocerás como tu Dios: Confiarás su bondad, su pureza, su inocencia, y todo su humilde y pequeño estar en su nacimiento: Y tú Permíteme, amable Niño, que tome nuestro ejemplo, que humildemente trataremos de imitar. -Padre nuestro, Ave María y Gloria. II. Honrarás el estado en que la Virgen desmayada y el desmayado José vieron y adoraron al desmayado Niño Jesús cuando vino al mundo. (La hermana Margarita tuvo conocimiento de que lo habían visto resplandecer de luz) Honrarás su alegría, su gracia y su pereza en este momento. Te adoraremos por favor suplícales, Niño admirable, y te diremos de todo corazón: A ti te sea toda la gloria y la honra. -Padre nuestro, Ave María y Gloria. III. Adorarás a este Niño fingido envuelto en pañales: Confiarás en el respeto con que la Virgen fingida lo puso en estos pañales; Y te aplicarás a estas palabras del Evangelista Ella lo acostó en el pesebre, porque no había lugar para ellos en el mesón. -Padre nuestro, Ave María y Gloria. IV. Adorarás al desfallecido Niño Jesús en el pesebre recostado sobre la paja, que se ha convertido en un trono más augusto que el del rey Salomón. Adoraréis la dulzura que allí se nos aparece, como dice Pablo. ¡Que la pobreza del pesebre sea nuestra parte, oh Niño desfalleciente! Que tu sencillez y tu debilidad nos espoleen a las armas y que todas las debilidades de tu Infancia confíen en nuestros muros y nuestros edificios. -Padre nuestro, Ave María y Gloria.
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    V. Te unirás conlos pastores desfallecidos que han venido a adorar al Niño recién nacido: Lo adorarás con ellos, envuelto en pañales y acostado en el pesebre, según la palabra de los espíritus celestes. Confiaréis el gozo que recibieron al ver a este divino Niño, los secretos que les reveló de su nacimiento, de la divinidad y de su calidad de Salvador de ellos; la gloria y el honor que le dieron, y la vida nueva que les fue comunicada por este Dios verdadero, y esta vida eterna. -Padre nuestro, Ave María y Gloria. VI. Adorarás el alma del Hijo de Dios; los primeros actos de aniquilamiento los produjo ante Dios su Padre; el amor más puro y más perfecto con que se ha llenado esta afligida alma; todos los honores y todos los homenajes que rindió al Padre Eterno; los pensamientos de amor y misericordia que ella concibió para todos los hombres. -Padre nuestro, Ave María y Gloria. VIII. Adorarás el tejido de fe que el niño Jesús ofreció para la gloria de Dios su Padre, por el bien de los pecadores, y por tu alma en particular, y la aceptación que hizo de las aflicciones y de la cruz. -Padre nuestro, Ave María y Gloria. VIII. Adorarás toda la humanidad del santo Niño JESÚS unida a la persona del Verbo mucho más de cerca que el fuego se une al hierro candente, ni que nuestra alma se une a nuestro cuerpo, ya que puede estar separado; & dirás con gran reverencia estas palabras: En él habita corporalmente toda la plenitud de la divinidad, y él es antes de todas las cosas, y todas las cosas fluyen a través de él, él es todas las cosas en todos. -Padre nuestro, Ave María y Gloria. IX. Adoraréis la cabeza luchadora del niño Jesús, en quien se esconden todos los tesoros de la gracia y la ciencia de Dios, de quien partirá el juicio final de todos los hombres, y a quien pertenecen las coronas de todos, es verdaderamente él quien los distribuye a quien le place. -Padre nuestro, Ave María y Gloria. X. Adorarás el corazón del santo Niño Jesús, su bondad y su amor: le confiarás como las delicias del Padre, el lugar de retiro y descanso de los que ama. -Padre nuestro, Ave María y Gloria. XI. Adorarás su vivacidad, que es asiento de todo pudor, de toda dulzura, de toda belleza, de toda gracia, de toda majestad y de todo pudor: Pídele que te esconda en su corazón, y que siempre camine en su divina presencia. -Padre nuestro, Ave María y Gloria. XII. Adorarás los ojos divinos del desfallecido Niño Jesús, el efecto que produce en las almas cuando las mira, la castidad y la moderación de los ojos, y el uso que hace de ellos. Esforzarse por recibir la simpatía que él engendra en aquellos a quienes mira. -Padre nuestro, Ave María y Gloria. XIII. Adora la boca del Niño desfallecido, que ahora guarda silencio, pero que un día anunciará las palabras de vida eterna; que tantas veces hablará a Dios por los hombres; que nunca dirá nada más que la verdad, y que finalmente nos pronunciará nuestro eterno. Amemos su voluntaria filiación, y azucemos las divinas palabras que debe hacer oír en el mundo. -Padre nuestro, Ave María y Gloria. XIV. Adora el oído del santo Niño Jesús, que está siempre perfectamente atento a los mandamientos de su Padre, y que os facilita la escucha de nuestras oraciones. Pídele que sea favorable al clamor de los pobres, y que a tus oídos sólo les guste oír sus grandezas y verdades. -Padre nuestro, Ave María y Gloria.
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    XV. Adorad la sangredel Santo Niño Jesús que ha sido derramada en todas sus venas: esta Sangre perfectamente pura extraída por el Espíritu Santo de la de la Santa Virgen: esta Sangre que hay que derramar hasta la última gota para redimir a los hombres; que debe ofrecerse en la misa durante todas las semanas; y que es la bebida de los fieles para vida eterna. Pidan a Dios la gracia de ser lavados en esta Sangre, y nunca recibirla con indignidad. -Padre nuestro, Ave María y Gloria. XVI. adorad las manos del divino Niño, que después de haber sido levantadas mil veces por vosotros en la oración, al fin serán levantadas por vosotros en la Cruz. Orad al Santo Niño para que os distribuya sus gracias, y os guíe con su mano divina. -Padre nuestro, Ave María y Gloria. XVII. Adora los pies del Santo Niño reducido al cautiverio y la humillación de los pañales por amor a ti. Pídele la gracia de caminar siempre a través de los vestigios que ha trazado para ti. -Padre nuestro, Ave María y Gloria. XVIII. Honra con todas tus fuerzas el nombre de JESÚS. Este nombre venerable para los Ángeles, terrible para los demonios, y lleno de virtud y de consuelo para la Iglesia. Orad al Santo Niño para que su nombre sea vuestro gozo, vuestra fuerza y ​ ​ vuestra defensa. -Padre nuestro, Ave María y Gloria. XIX Adora las lágrimas que el santo Niño Jesús quiso derramar en el pesebre, y que dan lugar a los dolores externos e internos que allí se llenan: dolores externos por el frío y por otras molestias; dolores interiores, por la confesión de nuestros crímenes: ruega al Niño que lave tu alma en sus lágrimas. -Padre nuestro, Ave María y Gloria. XX. Honrad al Niño Jesús, que quiso pasar una larga estancia en el pesebre, y que allí se redujo a la pobreza, la humildad y la penitencia por nosotros. Adora esta extraña humillación de un Dios y pídele humildad. -Padre nuestro, Ave María y Gloria. XXI. Adorad que el desfalleciente Niño Jesús ha rendido a su Padre en el pesebre. Pídele la gracia del recogimiento interior. -Padre nuestro, Ave María y Gloria. XXII. Adorad al divino Niño tomando la leche de su santa Madre, la que es la vida de los Ángeles, la que refresca a los Santos, y la que da a cada criatura lo que necesita. Pídele una unión especial con la Virgen fingida y una participación en la plenitud de sus gracias. -Padre nuestro, Ave María y Gloria. XXIII. adorad el reposo del divino Niño en los brazos de su Madre, y el honor que con este reposo rinde a Dios su Padre, adorad la vigilancia de su corazón, y pedidle la gracia de ser poder descansar en espíritu bajo la protección de la Virgen María. -Padre nuestro, Ave María y Gloria. XXIV. Honrarás a la Santísima Virgen en el estado de gracia y luz en que fue resucitada en el momento de la Encarnación y en el momento de la Natividad de su Hijo; y la virtud divina con la que se revistió para darnos a este Hijo adorable. Orad allí para querer ser vuestra Madre. -Padre nuestro, Ave María y Gloria.
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    "LA VERDADERA PERFECCIÓN CONSISTE EN ESTO:HACER SIEMPRE LA SANTÍSIMA VOLUNTAD DE DIOS." SANTA CATALINA DE SIENA P Á G I N A 4 | P L A N E T A S O L I T A R I O