El documento habla sobre la devoción al Niño Jesús crucificado en la tradición cristiana. Explica que después del Concilio de Trento, la iglesia se enfocó en la inocencia de Jesús como niño y cómo prefiguraba su pasión. Esto dio lugar a imágenes del Niño Jesús portando símbolos de la crucifixión como la cruz o la corona de espinas. También menciona los cinco principales dolores que el Corazón de Jesús sintió desde su encarnación, anticipando su pasión y muerte.