1) La piel juega un papel importante en la homeostasis a través de funciones como la termorregulación, protección, sensación y metabolismo. 2) La piel puede indicar afecciones locales y sistémicas a través de síntomas como prurito, púrpura, paniculitis y manifestaciones cutáneas de enfermedades como la artritis gotosa, alteraciones lipídicas y tiroideas. 3) El reconocimiento de los síntomas cutáneos puede ayudar en el diagnóstico temprano de enfermedades sistémicas.