El Plan Cerdà fue un plan urbanístico de 1860 para Barcelona diseñado por Ildefonso Cerdà para hacer frente al crecimiento demográfico. El plan siguió un diseño de cuadrícula hipodámica con manzanas rectangulares y calles en ángulo recto. Mejoró las condiciones de salubridad al proporcionar un sistema de alcantarillado e integrar los usos de suelo. El plan ordenó el desarrollo de Barcelona y contribuyó a su belleza arquitectónica actual.