La plata, cuyo nombre deriva del latín 'argentum', ha sido valorada desde la antigüedad por sus propiedades físicas y químicas, como su alta conductividad y maleabilidad. Ha tenido un impacto significativo en la economía global, especialmente tras el descubrimiento de grandes reservas en América, y se utiliza en una variedad de aplicaciones modernas, desde joyería hasta componentes electrónicos. Aunque generalmente no es tóxica, algunas de sus sales pueden ser peligrosas y causar efectos adversos en la salud humana.