Las posturas expansivas y abiertas pueden causar cambios neuroendocrinológicos que nos hacen sentir más poderosos, como elevaciones en la testosterona y mayor tolerancia al riesgo. Visualizar situaciones de poder antes de entrevistas también puede mejorar las posibilidades de éxito. Adoptar un tono de voz más grave y sonreír pueden generar sentimientos de confianza y bienestar.