Las polis griegas eran ciudades-estado que compartían características comunes como territorios pequeños, independencia política y económica, estructuras sociales divididas, y cultura religiosa común. También tenían elementos urbanos similares como ubicarse en terrenos elevados, estar amuralladas, contar con acrópolis y templos. A pesar de ser independientes, las polis conformaban una misma civilización debido a sus rasgos compartidos.