El documento resume la evolución del arte en Brasil durante el período colonial, dominado por el estilo barroco impuesto por los conquistadores portugueses. Explica que el arte indígena no influyó en el desarrollo posterior de la pintura brasileña. Describe características del barroco como asimétrico, excesivo e irregular, y su función de difundir la doctrina católica. Presenta varios pintores coloniales importantes como Mestre Ataide, Eusébio de Matos y José Joaquim da Rocha.