Historia y teoría de las artes visuales: Barroco y Neoclásico • Georgina López Cancino
Abril 2016
La insufrible vanidad del ser
(Un ensayo sobre el periodo del arte barroco)
Durante el tiempo transcurrido entre el siglo XVI y el XVIII, surgió en Europa un
fenómeno artístico-político-cultural sin precedentes en la historia. Era la primera vez que un
movimiento social alcanzaba tal expansión. Se trata del barroco. Fue un periodo de conflicto
económico y religioso que devino en una crisis espiritual colectiva. Las personas ya no hallaban
respuestas en la religión, y las ciencias no alcanzaban a dar completo sosiego al espíritu. Como
consecuencia, el hombre se liberó de su realidad disforme por medio de la creación artística,
haciendo obras hermosas y durables, pero con la sustancia real de una pesadilla (Octavio Paz,
2000, p.114).
Martin Lutero, a principios del siglo XVI, alentado por la indignación moral que sentía
hacia la iglesia, inició en 1517 junto con Juan Calvino y otros más, la llamada Reforma
Protestante. Que si bien no fue una doctrina homogénea, en esencia planteaba que cada
persona tenía el derecho de leer la biblia y a partir de ello hacer sus propias interpretaciones, y
que aquellos elegidos para entrar al cielo ya estaban designados por Dios. Al no tener nadie la
certeza sobre estar elegido o no, había que mantener una buena conducta y en ese sentido
demostrar que se era digno de ser escogido; rechazando de esta forma la venta de indulgencias.
Ante esta agitación, la iglesia católica respondió con la Contrarreforma. La cual nació del
Concilio de Trento en 1545. Tenía como objetivo principal, renovar la iglesia y evitar la
difusión del protestantismo. A través de la reestructuración eclesiástica con la fundación de
seminarios, y la reevaluación de las órdenes religiosas.
Fig.1. Mapa de Europa con divisiones
de zonas católicas y protestantes.
Historia y teoría de las artes visuales: Barroco y Neoclásico • Georgina López Cancino
Abril 2016
Entretanto, el arte no podía seguir viviendo en la armonía y la elegancia renacentistas. La
huella indeleble que dejaron los gigantes del pasado (Miguel Ángel, Da Vinci, Rafael…),
supuso un problema para la nueva generación de pintores, quienes resolvieron optando
trabajar “a la manera” de estos genios, sistematizando el arte que ellos hacían por medio de
reglas generales. Reduciendo el tiempo de producción de las obras. De este modo se
transmitieron las técnicas tradicionales a los jóvenes artistas. Mientras que, por otro lado,
hubieron pintores que eligieron el rompimiento y alejamiento de sus antecesores.
Distinguiéndose así, dos grupos dentro del estilo que se denominó manierismo: manierismo
académico y manierismo libre. Los cuales abrirían el camino para el nacimiento y póstuma
consolidación del barroco, primer movimiento artístico de resistencia.
De éste, podemos distinguir tres etapas: el barroco católico o de la Contrarreforma, que
surgió como un modo de captación de los fieles; el barroco protestante, en oposición al arte
sacro, exaltando la pintura de género; y el barroco aristocrático, que llevaría el nombre
particular de rococó.
En la arquitectura, tanto en Europa como en América, se planeó con cuidado cada uno
de los elementos que habrían de componer los edificios, para que éstos no parecieran
meramente ornamentales. Según Francisco de la Maza “quien se quedara en la superficialidad
de creer que era decoración pura y no viera en la integración de la arquitectura y las formas
orgánicas de la naturaleza, un consciente y auténtico sentido religioso, no comprendería
(incluso hoy) el barroco” (como se cita en S. Sebastián, 2007, p.53).
La pintura, al ser la estrategia didáctica predilecta para evangelizar, se aprovechó al
máximo teniendo a su disposición a los mayores exponentes de la época. Caravaggio, siguiendo
la corriente del manierismo libre, llevó a otro nivel la técnica del claroscuro, dando un trato
pictórico no antes visto en los temas religiosos, humanizando las escenas bíblicas y a sus
protagonistas. Fue acusado incluso de trabajar el naturalismo, por pintar las cosas tal como él
las veía. Sus esfuerzos de hacer popular el arte religioso tuvieron diferentes acepciones, pero
nunca la completa simpatía de la iglesia, pues mostraba a los santos en situaciones demasiado
mundanas (W. Fleming, 1970, p.219). Mejor acogidas fueron las obras de técnica más
conservadora realizadas por Pozzo y Bernini. Siendo éste último más destacado por sus logros
en los campos de escultura y arquitectura. Cabe mencionar, que cuando una persona se
encuentra en su elemento es capaz de hacer cosas extraordinarias, tal como haría Bernini con
las increíbles transformaciones que dio a la piedra. Basta remitirse a El éxtasis de Santa Teresa
para comprender el vínculo que llegó a tener tan magnífico escultor con la materia.
Fig. 2. Caravaggio. Santo Tomás.
1602.
Historia y teoría de las artes visuales: Barroco y Neoclásico • Georgina López Cancino
Abril 2016
Quien no quedara atrás en potencializar el barroco, fuera el español Diego Velázquez,
que dio otro significado a la táctica de hacer las cosas “a lo grande”. Ello al ampliar la
extensión del espacio desde el plano pictórico provocando una sensación de tridimensionalidad
única, poniendo en jaque al espectador en relación con el objeto central de la obra, haciéndolo
partícipe de la misma.
Tal como se hiciere en las otras artes, de la danza y la música, podemos decir que los
compositores barrocos buscaron adornar sus creaciones dependiendo la persona que fuese a
ser el receptor. Como los demás artistas, estos creadores de artes escénicas eran acomodados
dentro de la corte o la iglesia. Dentro del primer grupo, tanto los músicos como los bailarines
tenían que responder a los caprichos del rey, viéndose en la tarea de adaptar los bailes
populares al suntuoso espacio que suponían los grandes salones de las casas reales. Tanta
ornamentación en las composiciones debía ser registrada para no olvidarse, pues el rey no
debía fallar nunca en la interpretación de un baile. Dando lugar al surgimiento de testimonios
coreográficos escritos, reconociéndose al coreógrafo por su labor particular. En cuanto a
música se refiere, hubo un personaje que destacó por su trabajo realizado tanto en la
unificación de la sucesión de danzas (suite) como en la creación de óperas (género en el cual
convergían todas las artes): Jean-Baptiste Lully. Quien gracias a su increíble habilidad
diplomática, guardó estrecha relación con el rey Luis XIV, trabajando para él hasta su muerte,
consiguiendo bajo decreto real ser el fundador de la Académie Royale de Musique, actualmente la
gran compañía de ópera parisina. Con lo cual, logró crear el grupo más disciplinado de
cantantes, bailarines y músicos de Europa de aquél entonces (Fleming, 1970, p.241). En el caso
de la música sacra que continúo componiéndose, la iglesia no tuvo alternativa más que
adaptarse a este tipo de géneros instrumentales, como estrategia para llegar de nuevo a los
fieles, dejando la tradición de lo vocal.
Todos estos trabajos dieron paso a la última etapa del barroco; el rococó, estilo en el cual
terminaron de confluir las artes para la creación de una obra absoluta, de carácter teatral.
Empleando el infalible lenguaje visual como medio publicitario por excelencia. La máxima
escenificación de la insufrible vanidad del hombre. Con ello, este movimiento artístico tan
apegado a lo emocional, daría pie al neoclasicismo y su aspecto racional. Juntándose así, las dos
partes contrarias, y sin embargo complementarias, que posteriormente generarían equilibrio.
Fig.3. Gian Lorenzo Bernini.
El éxtasis de Santa Teresa.
1645 a 1652.
Historia y teoría de las artes visuales: Barroco y Neoclásico • Georgina López Cancino
Abril 2016
A pesar de esto, no pienso que el barroco haya ocurrido, sino que ocurre. Es el estigma
que nos dejó la corona española. Y como acto de resistencia, ha pervivido en la memoria
colectiva hasta nuestros días. Lo concibo en sí mismo como una oscilación constante, más allá
de cualquier manifestación suya tangible, la configuración de un acontecer alternativo. No
imitando la realidad, creando siempre una nueva.
Bibliografía
 Fleming, William. 1970. Arte, música e ideas. E.U.A. Holt, Rineheart and Winston, Inc.,
New York.
 Paz, Octavio. 2000. El laberinto de la soledad. México. Fondo de Cultura Económica.
 Sebastián, Santiago. 2007. El barroco Iberoamericano: mensaje iconográfico. España. Encuentro.
 Gombrich, E.H. 2008. La historia del arte. España. Phaidon Press Limited.
 Barroco, (s.f.). En Wikipedia. Recuperado de https://es.wikipedia.org/wiki/Barroco
 Danza barroca, (s.f.). En YouTube. Master Class con Ludovica Mosca en Praga.
Recuperado de https://www.youtube.com/watch?v=nSWIqW6K9BE
 Bitácora de clase, apuntes personales.

La insufrible vanidad del ser

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    Historia y teoríade las artes visuales: Barroco y Neoclásico • Georgina López Cancino Abril 2016 La insufrible vanidad del ser (Un ensayo sobre el periodo del arte barroco) Durante el tiempo transcurrido entre el siglo XVI y el XVIII, surgió en Europa un fenómeno artístico-político-cultural sin precedentes en la historia. Era la primera vez que un movimiento social alcanzaba tal expansión. Se trata del barroco. Fue un periodo de conflicto económico y religioso que devino en una crisis espiritual colectiva. Las personas ya no hallaban respuestas en la religión, y las ciencias no alcanzaban a dar completo sosiego al espíritu. Como consecuencia, el hombre se liberó de su realidad disforme por medio de la creación artística, haciendo obras hermosas y durables, pero con la sustancia real de una pesadilla (Octavio Paz, 2000, p.114). Martin Lutero, a principios del siglo XVI, alentado por la indignación moral que sentía hacia la iglesia, inició en 1517 junto con Juan Calvino y otros más, la llamada Reforma Protestante. Que si bien no fue una doctrina homogénea, en esencia planteaba que cada persona tenía el derecho de leer la biblia y a partir de ello hacer sus propias interpretaciones, y que aquellos elegidos para entrar al cielo ya estaban designados por Dios. Al no tener nadie la certeza sobre estar elegido o no, había que mantener una buena conducta y en ese sentido demostrar que se era digno de ser escogido; rechazando de esta forma la venta de indulgencias. Ante esta agitación, la iglesia católica respondió con la Contrarreforma. La cual nació del Concilio de Trento en 1545. Tenía como objetivo principal, renovar la iglesia y evitar la difusión del protestantismo. A través de la reestructuración eclesiástica con la fundación de seminarios, y la reevaluación de las órdenes religiosas. Fig.1. Mapa de Europa con divisiones de zonas católicas y protestantes.
  • 2.
    Historia y teoríade las artes visuales: Barroco y Neoclásico • Georgina López Cancino Abril 2016 Entretanto, el arte no podía seguir viviendo en la armonía y la elegancia renacentistas. La huella indeleble que dejaron los gigantes del pasado (Miguel Ángel, Da Vinci, Rafael…), supuso un problema para la nueva generación de pintores, quienes resolvieron optando trabajar “a la manera” de estos genios, sistematizando el arte que ellos hacían por medio de reglas generales. Reduciendo el tiempo de producción de las obras. De este modo se transmitieron las técnicas tradicionales a los jóvenes artistas. Mientras que, por otro lado, hubieron pintores que eligieron el rompimiento y alejamiento de sus antecesores. Distinguiéndose así, dos grupos dentro del estilo que se denominó manierismo: manierismo académico y manierismo libre. Los cuales abrirían el camino para el nacimiento y póstuma consolidación del barroco, primer movimiento artístico de resistencia. De éste, podemos distinguir tres etapas: el barroco católico o de la Contrarreforma, que surgió como un modo de captación de los fieles; el barroco protestante, en oposición al arte sacro, exaltando la pintura de género; y el barroco aristocrático, que llevaría el nombre particular de rococó. En la arquitectura, tanto en Europa como en América, se planeó con cuidado cada uno de los elementos que habrían de componer los edificios, para que éstos no parecieran meramente ornamentales. Según Francisco de la Maza “quien se quedara en la superficialidad de creer que era decoración pura y no viera en la integración de la arquitectura y las formas orgánicas de la naturaleza, un consciente y auténtico sentido religioso, no comprendería (incluso hoy) el barroco” (como se cita en S. Sebastián, 2007, p.53). La pintura, al ser la estrategia didáctica predilecta para evangelizar, se aprovechó al máximo teniendo a su disposición a los mayores exponentes de la época. Caravaggio, siguiendo la corriente del manierismo libre, llevó a otro nivel la técnica del claroscuro, dando un trato pictórico no antes visto en los temas religiosos, humanizando las escenas bíblicas y a sus protagonistas. Fue acusado incluso de trabajar el naturalismo, por pintar las cosas tal como él las veía. Sus esfuerzos de hacer popular el arte religioso tuvieron diferentes acepciones, pero nunca la completa simpatía de la iglesia, pues mostraba a los santos en situaciones demasiado mundanas (W. Fleming, 1970, p.219). Mejor acogidas fueron las obras de técnica más conservadora realizadas por Pozzo y Bernini. Siendo éste último más destacado por sus logros en los campos de escultura y arquitectura. Cabe mencionar, que cuando una persona se encuentra en su elemento es capaz de hacer cosas extraordinarias, tal como haría Bernini con las increíbles transformaciones que dio a la piedra. Basta remitirse a El éxtasis de Santa Teresa para comprender el vínculo que llegó a tener tan magnífico escultor con la materia. Fig. 2. Caravaggio. Santo Tomás. 1602.
  • 3.
    Historia y teoríade las artes visuales: Barroco y Neoclásico • Georgina López Cancino Abril 2016 Quien no quedara atrás en potencializar el barroco, fuera el español Diego Velázquez, que dio otro significado a la táctica de hacer las cosas “a lo grande”. Ello al ampliar la extensión del espacio desde el plano pictórico provocando una sensación de tridimensionalidad única, poniendo en jaque al espectador en relación con el objeto central de la obra, haciéndolo partícipe de la misma. Tal como se hiciere en las otras artes, de la danza y la música, podemos decir que los compositores barrocos buscaron adornar sus creaciones dependiendo la persona que fuese a ser el receptor. Como los demás artistas, estos creadores de artes escénicas eran acomodados dentro de la corte o la iglesia. Dentro del primer grupo, tanto los músicos como los bailarines tenían que responder a los caprichos del rey, viéndose en la tarea de adaptar los bailes populares al suntuoso espacio que suponían los grandes salones de las casas reales. Tanta ornamentación en las composiciones debía ser registrada para no olvidarse, pues el rey no debía fallar nunca en la interpretación de un baile. Dando lugar al surgimiento de testimonios coreográficos escritos, reconociéndose al coreógrafo por su labor particular. En cuanto a música se refiere, hubo un personaje que destacó por su trabajo realizado tanto en la unificación de la sucesión de danzas (suite) como en la creación de óperas (género en el cual convergían todas las artes): Jean-Baptiste Lully. Quien gracias a su increíble habilidad diplomática, guardó estrecha relación con el rey Luis XIV, trabajando para él hasta su muerte, consiguiendo bajo decreto real ser el fundador de la Académie Royale de Musique, actualmente la gran compañía de ópera parisina. Con lo cual, logró crear el grupo más disciplinado de cantantes, bailarines y músicos de Europa de aquél entonces (Fleming, 1970, p.241). En el caso de la música sacra que continúo componiéndose, la iglesia no tuvo alternativa más que adaptarse a este tipo de géneros instrumentales, como estrategia para llegar de nuevo a los fieles, dejando la tradición de lo vocal. Todos estos trabajos dieron paso a la última etapa del barroco; el rococó, estilo en el cual terminaron de confluir las artes para la creación de una obra absoluta, de carácter teatral. Empleando el infalible lenguaje visual como medio publicitario por excelencia. La máxima escenificación de la insufrible vanidad del hombre. Con ello, este movimiento artístico tan apegado a lo emocional, daría pie al neoclasicismo y su aspecto racional. Juntándose así, las dos partes contrarias, y sin embargo complementarias, que posteriormente generarían equilibrio. Fig.3. Gian Lorenzo Bernini. El éxtasis de Santa Teresa. 1645 a 1652.
  • 4.
    Historia y teoríade las artes visuales: Barroco y Neoclásico • Georgina López Cancino Abril 2016 A pesar de esto, no pienso que el barroco haya ocurrido, sino que ocurre. Es el estigma que nos dejó la corona española. Y como acto de resistencia, ha pervivido en la memoria colectiva hasta nuestros días. Lo concibo en sí mismo como una oscilación constante, más allá de cualquier manifestación suya tangible, la configuración de un acontecer alternativo. No imitando la realidad, creando siempre una nueva. Bibliografía  Fleming, William. 1970. Arte, música e ideas. E.U.A. Holt, Rineheart and Winston, Inc., New York.  Paz, Octavio. 2000. El laberinto de la soledad. México. Fondo de Cultura Económica.  Sebastián, Santiago. 2007. El barroco Iberoamericano: mensaje iconográfico. España. Encuentro.  Gombrich, E.H. 2008. La historia del arte. España. Phaidon Press Limited.  Barroco, (s.f.). En Wikipedia. Recuperado de https://es.wikipedia.org/wiki/Barroco  Danza barroca, (s.f.). En YouTube. Master Class con Ludovica Mosca en Praga. Recuperado de https://www.youtube.com/watch?v=nSWIqW6K9BE  Bitácora de clase, apuntes personales.