La crisis económica mundial iniciada en 2008 tuvo varios factores causantes como altos precios de materias primas, crisis hipotecaria en Estados Unidos y expansión artificial de crédito. Afectó primero a economías desarrolladas y luego se expandió a nivel global. Países como Argentina respondieron con planes de estímulo económico, mientras que la tensión comercial con Brasil aumentó. Europa también sufrió las consecuencias de la crisis.