Las buenas prácticas de manufactura (BPM) permiten obtener productos seguros y de alta calidad mediante la aplicación de principios de higiene, seguridad y calidad. El documento describe seis aspectos clave de las BPM: 1) mantenimiento adecuado de instalaciones y equipos, 2) uso de personal calificado, 3) manejo responsable de residuos, 4) identificación y control de riesgos, 5) distribución segura, y 6) gestión documental y registros.