La Tierra, un sistema viviente que se formó hace 4.550 millones de años, se compone de la litósfera, la hidrósfera y la atmósfera, y está caracterizada por ser finita y sustentable. La biosfera, que incluye interacciones entre ecosistemas acuáticos y terrestres, muestra un equilibrio dinámico gracias a la autorregulación de sus condiciones. La Tierra opera a través del flujo de energía solar y ciclos biogeoquímicos que reciclan materias esenciales para la vida.