Durante el régimen porfirista de México hubo un fuerte crecimiento económico impulsado por la inversión extranjera en industrias extractivas y de transformación. Se expandió la red de ferrocarriles y puertos y se desarrolló el sistema bancario. Sin embargo, el costo social fue alto, con los ricos enriqueciéndose mucho y los pobres, especialmente los indígenas del sector rural, empobreciéndose todavía más bajo la dictadura de Porfirio Díaz.