El Real Decreto 1027/2007 prohíbe la colocación de calderas atmosféricas desde el 1 de enero de 2010, afectando a numerosos edificios en Gipuzkoa que las utilizan. Esta norma limita las opciones de los propietarios para reemplazar calderas debido a las restricciones sobre chimeneas comunitarias y la resistencia de los vecinos a modificar infraestructuras existentes. Actualmente, la industria está evaluando alternativas caso por caso ante la falta de soluciones generales.