El artículo describe cómo desde 2010, empresarios de bares y centros de espectáculos en la Ciudad de México advirtieron a autoridades locales sobre grupos violentos que amenazaban sus negocios para vender drogas. Se reunieron con funcionarios como Rodríguez Almeida, Mancera y Ríos Garza para pedir ayuda, pero la violencia continúa empeorando. Esto contradice las afirmaciones de Mancera de que no hay cárteles de drogas en la ciudad y que los recientes incidentes violentos son atípicos.