El documento describe la extensa red de espionaje estadounidense instalada en México con el consentimiento de los gobiernos panistas de Vicente Fox y Felipe Calderón. Bajo la Alianza para la Seguridad y la Prosperidad en América del Norte, las agencias de inteligencia de Estados Unidos instalaron diversos sistemas de intercepción de comunicaciones en México para monitorear llamadas telefónicas, correos electrónicos, chats y más, con apoyo de dependencias mexicanas como la PGR, Sedena y Policía