Una práctica pedagógica innovadora implica cambios constantes y reinvención continua. Varios factores afectan la capacidad de los maestros para innovar, incluyendo salarios bajos, jornadas dobles que reducen el tiempo para planear clases innovadoras, fondos insuficientes de las familias para cubrir necesidades de la escuela, y estrés causado por la doble carga de trabajo y actividades adicionales.