El Protocolo de Montreal es un acuerdo internacional que limita y regula la producción y uso de sustancias que agotan la capa de ozono. Su objetivo es proteger la capa de ozono mediante el control de sustancias degradadoras como los clorofluorocarbonos. Chile se adhirió al protocolo en 1990 y ha establecido calendarios para eliminar progresivamente el uso de estas sustancias en aplicaciones como aerosoles, refrigeración y fumigación.