El Protocolo de Kioto, adoptado en 1997, es un acuerdo internacional que compromete a los países industrializados a reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero en un 5% entre 2008 y 2012 respecto a los niveles de 1990. La Unión Europea se comprometió a una reducción media del 8%, mientras que España estableció un aumento máximo del 15%. Estados Unidos firmó el acuerdo pero no lo ratificó, y se destacó la importancia de la energía nuclear en la mitigación del calentamiento global.