La Constitución Política de Chile establece que el país es un estado social y democrático de derecho, plurinacional e inclusivo, que promueve la igualdad y la dignidad de todas las personas, incluyendo el respeto a los derechos de los pueblos indígenas. La norma garantiza derechos fundamentales, reconoce la interdependencia de las personas con la naturaleza y asegura que todos los organismos del estado operen bajo principios de igualdad y no discriminación. Además, se compromete a adoptar medidas necesarias para garantizar la equidad de género y la participación efectiva de diversas comunidades, así como la protección de los derechos de niños, mujeres, y personas con discapacidad.