El desarrollo económico territorial implica un conjunto de esfuerzos de actores locales como gobiernos, empresas y organizaciones para impulsar el crecimiento económico en una región mediante el fortalecimiento de las empresas existentes, la atracción de nuevas inversiones, la promoción de nuevos negocios y la creación de ventajas competitivas locales, con el objetivo de elevar el bienestar de la población local. Estos esfuerzos buscan remover obstáculos, reducir costos para las empresas y fortalecer su competitividad.