El documento discute el tema de la idolatría y las imágenes religiosas. Explica que la Biblia prohíbe la adoración de imágenes ya que Dios es un espíritu. Cita varios versículos como Éxodo 20:4-5 y Deuteronomio 4:15-16 para mostrar que Dios no quiere imágenes de él ni de otros dioses. Además, señala que las imágenes de Jesús que existen hoy no son más que imaginaciones de artistas que nunca lo vieron. Concluye diciendo que Jesús instituyó