¿Qué putas puedo…?
¿Qué putas puedo…?
Escribió el poeta, con impotencia o enojo
o tristeza, o todo junto.
Impotencia, enojo o tristeza por no entender
los juegos de la gente, las máscaras, las justificaciones.
Es un reclamo, es una sacudida, es una cachetada,
una patada en el trasero, una zarandeada, un grito.
La vida es corta.
Y entonces, ¿cómo se pueden
hallar todas las excusas posibles para no vivir?
¿O comenzar a vivir cuando los demás
deciden que es el momento?
¿Porqué decidimos creyendo que tenemos
la vida asegurada para pensar que esto
o aquello lo haré mañana o en diez años?
¿Qué putas puedo…?
Quizá no es un grito,
más bien, una exclamación
en un tono cansado y resignado.
Es un “qué le vamos a hacer”,
es un aceptar el tipo de sociedad que
la vieja ideología católica,
y sus nuevas versiones corregidas y aumentadas,
con su moralismo antiguo y esclerótico,
con su hacer y decir lo
“políticamente correcto”,
y apoyada por el gobierno y la tv,
educadores de los niños y las amas de casa,
ha ido perfilando, definiendo.
“¿Qué putas puedo hacer, Tarumba,
si no soy santo ni héroe ni bandido
ni adorador del arte ni boticario
ni rebelde?
¿Qué puedo hacer si puedo hacerlo todo
y no tengo ganas sino mirar y mirar?”
(Fragmento del poema de Jaime Sabines)
¿Qué putas puedo hacer?
Te dije que te amaba.
Me respondiste que querías un hijo.
Te dije que te amaba.
Me preguntaste cuántas novias había tenido.
Te dije que te amaba.
Me dijiste que ya tenías que irte.
Norman Edilberto Rivera Pazos
Junio (reescrito) 2017

¿Qué putas puedo…

  • 1.
    ¿Qué putas puedo…? ¿Quéputas puedo…? Escribió el poeta, con impotencia o enojo o tristeza, o todo junto. Impotencia, enojo o tristeza por no entender los juegos de la gente, las máscaras, las justificaciones. Es un reclamo, es una sacudida, es una cachetada, una patada en el trasero, una zarandeada, un grito. La vida es corta. Y entonces, ¿cómo se pueden hallar todas las excusas posibles para no vivir? ¿O comenzar a vivir cuando los demás deciden que es el momento? ¿Porqué decidimos creyendo que tenemos la vida asegurada para pensar que esto o aquello lo haré mañana o en diez años? ¿Qué putas puedo…? Quizá no es un grito, más bien, una exclamación en un tono cansado y resignado. Es un “qué le vamos a hacer”, es un aceptar el tipo de sociedad que la vieja ideología católica, y sus nuevas versiones corregidas y aumentadas, con su moralismo antiguo y esclerótico, con su hacer y decir lo “políticamente correcto”, y apoyada por el gobierno y la tv, educadores de los niños y las amas de casa, ha ido perfilando, definiendo.
  • 2.
    “¿Qué putas puedohacer, Tarumba, si no soy santo ni héroe ni bandido ni adorador del arte ni boticario ni rebelde? ¿Qué puedo hacer si puedo hacerlo todo y no tengo ganas sino mirar y mirar?” (Fragmento del poema de Jaime Sabines) ¿Qué putas puedo hacer? Te dije que te amaba. Me respondiste que querías un hijo. Te dije que te amaba. Me preguntaste cuántas novias había tenido. Te dije que te amaba. Me dijiste que ya tenías que irte. Norman Edilberto Rivera Pazos Junio (reescrito) 2017