Las bacterias utilizan moléculas de señalización para comunicarse entre sí y coordinar su comportamiento en respuesta a cambios ambientales a través de un proceso conocido como percepción de quórum. Esto les permite sobrevivir adaptándose a la disponibilidad de nutrientes, defenderse contra otros microorganismos y evitar compuestos tóxicos. Las bacterias patógenas también coordinan su virulencia a través de la percepción de quórum para establecer infecciones exitosas.