La radiactividad se utiliza en varias aplicaciones industriales y tecnológicas. Libera grandes cantidades de energía que pueden transformarse en energía eléctrica o térmica, lo que la hace útil como fuente de energía para naves espaciales, submarinos nucleares y antiguamente para marcapasos. También se usa la radiactividad para detectar incendios, inspeccionar estructuras, realizar trazadores radiactivos en medicina y agricultura, esterilizar equipos médicos y mejorar semillas.